ropittella
Poeta veterana en el Portal
Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.
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