kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
HUMANO
El ser humano es náufrago y patrón
de un madero que flota en la orfandad
de un prodigioso mar llamado mundo.
Se busca en su horizonte de ansiedad
al giro de un compás que no comprende.
Y así, en la más profunda soledad,
se empeña en divisar la tierra firme
mientras se pierde allá en su brevedad.
El ser humano existe en tanto en cuanto
ondula el tiempo en su torrente verde.
¡Que sea el canto rojo de los besos
el que gire en el lecho que nos muerde!
Que no falte el amor en la ribera,
y que no sobre el tiempo que se pierde.
Que la sal del ciprés nos cubra el alma
cuando el recuerdo ya no se recuerde.
Es el humano un animal gramático,
mas la palabra es hueca y retrocede
si no va de la mano del silencio;
el silencio semántico intercede
en favor del milagro sensitivo.
Esa mágica pausa hace que ruede
el corazón humano en la palabra,
prende su llama, y hace que se quede.
...Pero no está de moda la palabra
nacida en el silencio y lo fraterno,
más bien la que se cría en el tumulto
de nuestro perturbado desgobierno.
La palabra sensata y compasiva
se arruga en nuestro gen de barro tierno,
mientras el odio firma con su hiel
un macabro epitafio en el infierno.
¡Ay!, dime, humano, ¿no eres tú consciente
de que entre puñaladas te descoses?
No pararás, ¿verdad?, no pararás
hasta que en tus crueldades te necroses.
Querido humano, ¿qué será de ti
animal de lunáticos desgloses?
¿Cuánto hace falta, hijo de la ira,
para que no te mates por tus dioses?
El humano es el fuego primitivo
que ruge en la pupila de su selva.
Razón e instinto, ¡trágica ecuación!,
que solo el tiempo puede que resuelva.
Tal vez no sea demasiado tarde
para que el ser humano le devuelva
a su madre el amor que le ha robado,
...y que el resto del mundo nos absuelva.
Kalkbadan
En Madrid, 26 de febrero de 2017
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