Mi miedo

Felipe de Jesús Legorreta

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Tengo miedo entero cuando miro en pleno
que pierda esta vida sin tener tu brisa,
tengo mucho miedo de morir aprisa
sin tu amor querido, sin tu amor bien lleno,


sin tu amable cara de gesto sereno,
de perder tu labio y su amable risa,
de tus ojos verdes lánguida premisa
y de tu figura su fulgor tan bueno.


Tengo miedo, ¡si! de lo inevitable...
¿Quién no teme ahora la verdad tan plena?
Es firme el temor a lo insospechable,


que no estés conmigo y morir de pena,
pero así pensemos que es irrefutable,
pues la muerte es realidad terrena.

Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
 
Tengo miedo entero cuando miro en pleno
que pierda esta vida sin tener tu brisa,
tengo mucho miedo de morir aprisa
sin tu amor querido, sin tu amor bien lleno,


sin tu amable cara de gesto sereno,
de perder tu labio y su amable risa,
de tus ojos verdes lánguida premisa
y de tu figura su fulgor tan bueno.


Tengo miedo, ¡si! de lo inevitable...
¿Quién no teme ahora la verdad tan plena?
Es firme el temor a lo insospechable,


que no estés conmigo y morir de pena,
pero así pensemos que es irrefutable,
pues la muerte es realidad terrena.

Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
Todos tenemos ese miedo o al menos yo... Es difícil seguir sin la musa presente... Saludos maestro.
Emilio
 
Tengo miedo entero cuando miro en pleno
que pierda esta vida sin tener tu brisa,
tengo mucho miedo de morir aprisa
sin tu amor querido, sin tu amor bien lleno,


sin tu amable cara de gesto sereno,
de perder tu labio y su amable risa,
de tus ojos verdes lánguida premisa
y de tu figura su fulgor tan bueno.


Tengo miedo, ¡si! de lo inevitable...
¿Quién no teme ahora la verdad tan plena?
Es firme el temor a lo insospechable,


que no estés conmigo y morir de pena,
pero así pensemos que es irrefutable,
pues la muerte es realidad terrena.

Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
Ay, esos miedos que nos asaltan de cuando en cuando y que llegan a recordarnos lo efímero de nuestro caminar terreno.
Querido maestro, acudo a este excelente soneto en versos dodecasílabos para disfrutar una vez más de tu exquisita escritura.
Te mando mi abrazo junto con mis mejores deseos desde la admiración profunda.
Salvador.
 
Tengo miedo entero cuando miro en pleno
que pierda esta vida sin tener tu brisa,
tengo mucho miedo de morir aprisa
sin tu amor querido, sin tu amor bien lleno...

Apreciado amigo poeta Felipe de Jesús:

Tu excelente y magistral soneto dodecasílabo parece resumirse en los dos hemistiquios del primer verso:

"Tengo miedo entero
cuando miro en pleno”

Pero tu amplia semántica léxica, como lo demuestras en el poema, no se limita a definir “mirar” como “dirigir la vista a un objeto”; va más allá, hasta el punto de que sobrepasa las acepciones con las cuales la han encasillado, y lo demostraremos al definir el miedo como una emoción que pretende mantenerte a salvo y vivo a través de provocar una serie de situaciones angustiosas, llenas de tensión y ansiedad que lleven a alejarte de aquello que, a priori, resulta amenazante para tu supervivencia, que está íntimamente enlazada por el magnánimo amor que sientes por tu ser amado, cual si fueran siameses cuyas existencias se vivifican recíprocamente.

“Ves” tu miedo al pensar que puedes morir de prisa; de perder los labios tan queridos que te sonríen amablemente; “ves” el miedo a priori de no poseer jamás sus verdes ojos y el buen fulgor de su figura. Antes de asegurarte que así será, “ves” el temor de lo inevitable; no sientes tal vez un consuelo al “ver” que todos (“mal de muchos…” porque en la vida uno debe luchar por lo propio sin importar cómo le va a otro o a la mayoría.) sienten miedo al concebir tú, que estás viviendo una verdad tan plena que hay que sentir temor por lo insospechable, aunque no veas que lo sorprendente podría ser portentoso, prodigioso, milagroso; “ves” tu miedo cuando crees que ella no está contigo y la muerte podría ser de pena; y po r último, ves en tu miedo que la muerte es irrefutable como realidad terrena –quizás la única realidad en tus aprensiones- y eso llega como un placebo que podría atenuar o hacer que a partir de este momento halla ese miedo menos en tu vida.

Te felicito, amigo Felipe de Jesús, no solamente por tu soneto técnica y cuidadosamente elaborado, sino por el manejo magistral con que utilizas nuestro idioma y por convertir algo que podría ser un pavoroso argumento en un canto a la vida espiritual y a la esperanza, en aras de la poesía.


Fraternalmente,


Ulpiano
 
Última edición:
¡Magnífico soneto decasílabo! Miedo del amor, y la esperanza, de perder el te quiero, y morir en lontananza, sin arrullo y con la soledad hecha penas. ¡Hermoso poema! Un placer disfrutar de su exquisita poesía, maestro Felipe de Jesús Legorreta, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Apreciado amigo poeta Felipe de Jesús:

Tu excelente y magistral soneto dodecasílabo parece resumirse en los dos hemistiquios del primer verso:

"Tengo miedo entero
cuando miro en pleno”

Pero tu amplia semántica léxica, como lo demuestras en el poema, no se limita a definir “mirar” como “dirigir la vista a un objeto”; va más allá, hasta el punto de que sobrepasa las acepciones con las cuales la han encasillado, y lo demostraremos al definir el miedo como una emoción que pretende mantenerte a salvo y vivo a través de provocar una serie de situaciones angustiosas, llenas de tensión y ansiedad que lleven a alejarte de aquello que, a priori, resulta amenazante para tu supervivencia, que está íntimamente enlazada por el magnánimo amor que sientes por tu ser amado, cual si fueran siameses cuyas existencias se vivifican recíprocamente.

“Ves” tu miedo al pensar que puedes morir de prisa; de perder los labios tan queridos que te sonríen amablemente; “ves” el miedo a priori de no poseer jamás sus verdes ojos y el buen fulgor de su figura. Antes de asegurarte que así será, “ves” el temor de lo inevitable; no sientes tal vez un consuelo al “ver” que todos (“mal de muchos…” porque en la vida uno debe luchar por lo propio sin importar cómo le va a otro o a la mayoría.) sienten miedo al concebir tú, que estás viviendo una verdad tan plena que hay que sentir temor por lo insospechable, aunque no veas que lo sorprendente podría ser portentoso, prodigioso, milagroso; “ves” tu miedo cuando crees que ella no está contigo y la muerte podría ser de pena; y po r último, ves en tu miedo que la muerte es irrefutable como realidad terrena –quizás la única realidad en tus aprensiones- y eso llega como un placebo que podría atenuar o hacer que a partir de este momento halla ese miedo menos en tu vida.

Te felicito, amigo Felipe de Jesús, no solamente por tu soneto técnica y cuidadosamente elaborado, sino por el manejo magistral con que utilizas nuestro idioma y por convertir algo que podría ser un pavoroso argumento en un canto a la vida espiritual y a la esperanza, en aras de la poesía.


Fraternalmente,


Ulpiano

Muchas gracias Ulpiano es un placer el verte en este foro con este magistral comentario que me ha dejado un buen sabor de boca, casi casi estas describiendo eso que traté de dar a entender.
Recibe un fuerte abrazo.
 
Tengo miedo entero cuando miro en pleno
que pierda esta vida sin tener tu brisa,
tengo mucho miedo de morir aprisa
sin tu amor querido, sin tu amor bien lleno,


sin tu amable cara de gesto sereno,
de perder tu labio y su amable risa,
de tus ojos verdes lánguida premisa
y de tu figura su fulgor tan bueno.


Tengo miedo, ¡si! de lo inevitable...
¿Quién no teme ahora la verdad tan plena?
Es firme el temor a lo insospechable,


que no estés conmigo y morir de pena,
pero así pensemos que es irrefutable,
pues la muerte es realidad terrena.

Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
Excelente soneto, estimado Felipe.
Tiene mi Apto.
Saludos cordiales.
 

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