Lo que la poesía hizo conmigo

ropittella

Poeta veterana en el Portal
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.
 
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.

Es algo realmente impresionante lo que llega a hacer la poesía en el ser humano, el cambio que se experimenta es de analizarlo mucho. Sabido es de la existencia de la poesía y siempre me gustó pero no fue hasta hace unos años en el que leyendo Me llamo barro de Miguel Hernández lo que me enganchó definitivamente a escribir.
Me encanta como describes muy bellamente lo que hizo la poesía contigo pero con tu permiso mi querida amiga me quedo acompañado de los versos que aquí nos dejas.
Te mando un montón de abrabesos Ropittella.
 
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.


Evocador tema Ropittella, es agradable tu encuentro con la poesía
Esas notas que dejas al cierre como interrogante/reflexiva son muy buenas para autoevaluarse y tal vez recomenzar y/o agudizar nuestras inspiraciones ¡ser una misma! creo es la clave.
Mis abrabesos para ti, gracias por compartirnos tu historia.
 
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.
Muy buenos estos versos querida amiga, al menos tú tienes algunos puntos de referencia y puedes hablar sobre el génesis de tus inquietudes poéticas, yo en cambio todavía ando buscando jajajaja, sigue escribiendo y más nada, que en tu espacio todo es bonito, te dejo mil besos.
 
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.

Una poesía que nos pone a reflexionar y crear imágenes maravillosos con su lectura; su recorrido nos lleva a muchos lugares y sobre todo un estilo que narra la historia en primera persona.
Sin duda, Federico es lo máximo.
Una abrazo.
Darío.
 
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.
Sois dos gotas de agua que caminan hacia el mar.
Un placer hacer un receso. Gracias.
Buen día tengas.
 
Me gusta esa poesía que llevas dentro desde niña. Yo también tenía mis libretas, y desde los once años que las conservo; las primeras, que ahora ya va todo en “pen drives” y discos duros. Pero para escribir, papeles y una punta que los marque.
La poesía hizo contigo una gran persona, y el vencer a las circunstancias siendo desde las raíces lo demuestra.
En tu caso fue Federico, en el mío Antonio Machado y Miguel Hernández.
La magia sigue contigo y los temas en nosotros mismos. Vos sos la autora y ese es tu espíritu; ya te lo dijeron, y lo confirmo.
Precioso poema que se remonta a lo que empezamos siendo y termina en este ahora en el que, al fin y al cabo, somos.
Un abrazote, Ropi, con bemoles y sostenidos.
 
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.


¡Tú eres poesía! Por eso la reconociste en tus primeros pasos en ls demás.
Tú eres puente, fuente y espejo, y el agua, la luz y el camino son los ejemplos que sigues desde antes de florecer.
Así, si te preguntas ¿que soy? Costestate: ¡Yo soy la flor de la vida en mí! La poesía es la esencia de la cual se alimenta el alma en cada acción amorosa, más sino es amorosa es torment para el alma.
Luego la poesía y el amor son nuestras alas para sentir la libertad perdida y que tanto añoramos.
Amí me encanta como eres, aunque no sepas quien eres, tengo certeza lo que si eres: ¡AMIGA NECESARIA!!!!

Vés tienes suerte de haber tenido patrones que te mostraran o estimularan o preñaran de sentimientos poéticos. Yo sin embargo, jamás seguí a ninguno de los grandes, luego los vas conociendo de oídas, pero aún hoy, solo sigo lo que me dicta el corazón, quizás por eso tampoco sepa quien soy, jejeje...

Sabes, seamos lagartos o lagartas, que bueno que tengamos conexión con la poesía como vital estímulo a endulzar nuestras vidas y las amigas. Y eso es lo que la poesía a buen seguro a estimulado en ti. ¡FELICIDADES!
En el aprecio y la admiración que siento por ti desde antes de yá, mi alegre paz deseo para ti.
¡Sonrisas ROPITT!
Lagarto Vidal

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Es algo realmente impresionante lo que llega a hacer la poesía en el ser humano, el cambio que se experimenta es de analizarlo mucho. Sabido es de la existencia de la poesía y siempre me gustó pero no fue hasta hace unos años en el que leyendo Me llamo barro de Miguel Hernández lo que me enganchó definitivamente a escribir.
Me encanta como describes muy bellamente lo que hizo la poesía contigo pero con tu permiso mi querida amiga me quedo acompañado de los versos que aquí nos dejas.
Te mando un montón de abrabesos Ropittella.
GRACIAS, enormes gracias Luis, me alegra que hayas disfrutado y rememorado tu propio encuentro. Abrabesos a tu corazón.
 
Un poema profundo, evocador y promisorio, con esa esencia que llevan los poetas como parte inherente del ser y con ese màgico fluir que da vida a las letras y surge por todos los poros y en todos los tiempos.
Bello, especial y muy grato disfrutarlo.
Mi saludo con afecto
 
Dí tres vueltas alrededor de la piscina
de la casa de mi hermana,
vueltas de caminata nerviosa, ansiosa,
cada paso era un recuerdo intenso
de eso, de todo lo que la poesía hizo conmigo.
Federico fue el primer hechicero que conocí,
a los ocho años, con un fragmento de su arte:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Yo sé que antes, y desde antes de nacer,
había habido poesía
de la mano de la música,
en las canciones de los mejores poetas de mi tierra
Athahualpa, Castilla...
Y otros de canzzonetas y romanzas italianas
que mi familia cantaba en todas las fiestas,
y, las amé, y las amo
Pero la conciencia del embeleso
llegó con Federico
y a los trece le escribí a la luna
mi primera inspiración,
que fue un diálogo con su reflejo,
que era mi espejo:
Qué pálida y triste estás en esta noche
¡oh clara luna de primavera!
Tenía un cuaderno de tapas duras
color azul, de cien hojas
que mi madre alentadora
me había regalado para que escribiera y escribiera,
pero cuando quedaban apenas unas hojas para
llenarlo, misteriosamente lo perdí.
Y luego pasé a escribir en cualquier parte,
cuando llegaban torturantes,
y me hallaban desprovista de herramientas
No hay registro en mi débil memoria,
todas aquellas se perdieron,
tantas palabras que me dictaba
y nunca le dí importancia
a aquellas pérdidas,
no las daba a leer,
siempe fueron catársis
rimadas por la musicalidad de los idiomas
que me amamantaron
y plenas de nostalgia que me inhocularon
los ancestros inmigrantes
Buscá, buscá el hilo conductor,
la magia que se repite
el tema que se reitera:
la condena de tu ausencia.
Pero también existen otros temas,
alguna vez les pedí Justicia...
Leéte, buscate en lo escrito,
¿sos vos la autora?,
¿ése, ese es tu espíritu?
¿Y quién soy yo?
¿qué soy?,
soy.
Casi una biografía, aludiendo a tus fuentes de inspiración y adoleciendo por aquel período en el que el verso se hizo voz y no dejó escrito. Siempre es una búsqueda...y nunca, felizmente, termina. Un gusto leerte. Saludos cordiales para ti ropittella.
 

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