• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Los yayos del trigal

El hombre del porsaco

Poeta recién llegado
Lo construí con mis manos por los voraces gorriones,
era tan alto y siniestro que ahuyentaba a los halcones.
Sobre dos tablas clavado lo coloqué en el trigal
y al bajar la cruz se hizo un silencio sepulcral.

Y comenzaron las plagas, y se perdió todo el grano,
heladas, lluvias, langostas y la peor, los ancianos.

Aparecían de repente, en mis tierras se adentraban
sólo oía la petanca porque en susurros hablaban.
Luego marchaban en fila y al espantajo adoraban
rogando a aquel ser de paja que sus males aliviara.

Y al parecer funcionaba, aumentaban cada día,
ya ni Fátima ni Lourdes, era aquí la romería.

Mientras ellos mejoraban los jóvenes perecían
en horribles circunstancias que ellos sólo conocían.
La gente lo sospechaba mas eran padres, abuelos,
por guardarles el respeto de rojo se cubrió el suelo.

Me dejan para el final pues yo soy el responsable
y mis ojos han de ver como el infierno se abre.

He intentado destruirlo para resarcir mi afrenta
y ahora el ser que construí de mi carne se alimenta.
El círculo se ha cerrado, el hijo devora al padre
y los ancianos acaban con los que llevan su sangre.
 
Querido y exótico creador de aberraciones fantasmales; asusta su bien logrado poema.
Pero, si aplicáramos la analogía, yo le puedo decir que, cada ser tiene en su interior, un
ente contrario y maligno; que de vez en cuando se nos escapa, y no podemos controlar.
Y a veces logra vencer a nuestra voluntad y termina por controlarnos. Muy ilustrativo su
trabajo, lo felicito me gustó su temática y su estilo tan original.


Lo saluda... El Gitano
 
Lo construí con mis manos por los voraces gorriones,
era tan alto y siniestro que ahuyentaba a los halcones.
Sobre dos tablas clavado lo coloqué en el trigal
y al bajar la cruz se hizo un silencio sepulcral.

Y comenzaron las plagas, y se perdió todo el grano,
heladas, lluvias, langostas y la peor, los ancianos.

Aparecían de repente, en mis tierras se adentraban
sólo oía la petanca porque en susurros hablaban.
Luego marchaban en fila y al espantajo adoraban
rogando a aquel ser de paja que sus males aliviara.

Y al parecer funcionaba, aumentaban cada día,
ya ni Fátima ni Lourdes, era aquí la romería.

Mientras ellos mejoraban los jóvenes perecían
en horribles circunstancias que ellos sólo conocían.
La gente lo sospechaba mas eran padres, abuelos,
por guardarles el respeto de rojo se cubrió el suelo.

Me dejan para el final pues yo soy el responsable
y mis ojos han de ver como el infierno se abre.

He intentado destruirlo para resarcir mi afrenta
y ahora el ser que construí de mi carne se alimenta.
El círculo se ha cerrado, el hijo devora al padre
y los ancianos acaban con los que llevan su sangre.
Imagenes que van confabulando un circulo de
entrega que no es comprendido, entonces en ese
espacio la culpa se hace infinitud para construir
una nueva realidad. felicidades. excelente y original.
luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba