Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amé las estrellas en tu cielo
y fueron fugaces en mi piel,
amé el sol de tu mirada
que la mía eclipsaba
cuando te quería ver.
Amé la luna creciente
de tu hermosa sonrisa,
amé el volcán ardiente
de tu pasión y tus caricias.
Amé la cascada imponente
de tus lindos cabellos,
amé el gemido fuerte
de tu voz en mi cuello.
Eres esa Nereida que del mar
ronda lo etéreo de mis sueños,
y que vienes a visitar
mi océano de recuerdos.
Eres calma y tempestad
al mismo tiempo,
eres guerra y paz
dentro de mi cuerpo.
¡Porque eres y siempre serás
para mi el universo entero!...
¡Porque siempre vivirás
dentro de ese mundo eterno!.
Cuore infranto
y fueron fugaces en mi piel,
amé el sol de tu mirada
que la mía eclipsaba
cuando te quería ver.
Amé la luna creciente
de tu hermosa sonrisa,
amé el volcán ardiente
de tu pasión y tus caricias.
Amé la cascada imponente
de tus lindos cabellos,
amé el gemido fuerte
de tu voz en mi cuello.
Eres esa Nereida que del mar
ronda lo etéreo de mis sueños,
y que vienes a visitar
mi océano de recuerdos.
Eres calma y tempestad
al mismo tiempo,
eres guerra y paz
dentro de mi cuerpo.
¡Porque eres y siempre serás
para mi el universo entero!...
¡Porque siempre vivirás
dentro de ese mundo eterno!.
Cuore infranto