lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se abren mi alma y mi vientre
al abrazo sosegado del amigo
despertando ecos de rocío
en la profundidad de mis horas .
Momentos de triste letargo
donde el alma bebe
con las manos atadas,
son liberados por la bondad
de palabras que sirven,
palabras amigas, palabras mansas.
Y miran mis ermitaños ojos
los álamos plateados,
rogándoles en silencio
que la espera del amigo
no se haga destierro.
Si tú vienes,
a limpiar mi frente
de sudor y lágrimas,
te prometo, amigo mío,
que mi sangre a la tuya abraza.
Ven amigo, conmigo al agua,
a vestirla de coral y espumas blancas,
no detengas tus ondas
que mi alma en ti aguarda.