A LA NIÑA DEL CERRO EL SOMBRERO- X
¡Mujer hermosa!
A mar abierto te ofrendo
el descalabro de mis ojos
que no puedo sostener
cuando te contemplo
en desenjauladas correntadas,
en la punta del sosiego
axiomáticamente bella.
Se clava el cielo crepuscular
en el color de tu piel,
hombro desnudo
en la redondez de la tarde,
respiro de peces, pálpito,
una sílaba de tu sueño
doblada en la cintura del crepúsculo.
Abrázame,
la tarde aun es aurora en tus ojos
quiero besarte
y dejar mi silencio en tu boca,
salmo nocturno, palabra mía,
mi rostro en tu huella
mordiendo ventanas
en la ancha sonrisa de la tarde.
Eban.
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