Pan amargo, dulce hiel

Rodrigo del Río

El cazador de sueños.
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Pan amargo, dulce hiel


Cuando remonto al pasado
y me acuerdo de momentos,
afloran los sentimientos
que por siempre he renegado.
Una vez fui lastimado
por un amor iracundo,
el que transformó mi mundo
y lo dejó a la deriva.
Fue su figura cautiva
y su aroma tremebundo.

Me daba a beber su vino
y me ofrecía su pan
fue su amor un huracán
que me llevó al mal camino.
Fue su apetito asesino
que me sedujo en su lecho.
Mi corazón en su pecho
que palpitó embelezado
luego quedó desangrado
agonizante y maltrecho.

Un romance a hielo y fuego
que transmutó en desencanto,
y que me llenó de espanto
cuando entendí que era un ciego.
Anclado a un rincón talego
me convertí en su cautivo
Un imprudente lascivo,
un espíritu protervo.
Quien perdió todo su acervo
por un amor adictivo.
Rodrigo del Río

 
Última edición:
Bello romance donde la ceguera de amor ha dejado
espacios para un requiem de melancolia que
se aferra a ese posible engaño en la entrega
esperada. excelente. saludos de luzyabsenta

Muchas gracias amigo por detenerte y dejar tu huella.
Siempre es agradable oir los comentarios de una persona
con un profundo semtido poético.
Un abrazo.
Rodrigo
 
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Pan amargo, dulce hiel


Cuando remonto al pasado
y me acuerdo de momentos,
afloran los sentimientos
que por siempre he renegado.
Una vez fui lastimado
por un amor iracundo,
el que transformó mi mundo
y lo dejó a la deriva.
Fue su figura cautiva
y su aroma tremebundo.

Me daba a beber su vino
y me ofrecía su pan
fue su amor un huracán
que me llevo al mal camino.
Fue su apetito asesino
que me sedujo en su lecho.
Mi corazón en su pecho
que palpitó embelezado
luego quedó desangrado
agonizante y maltrecho.

Un romance a hielo y fuego
que transmuto en desencanto,
y que me lleno de espanto
cuando entendí que era un ciego.
Anclado a un rincón talego
me convertí en su cautivo
Un imprudente lascivo,
un espíritu protervo.
Quien perdió todo su acervo
por un amor adictivo.
Rodrigo del Río

Tres espinelas, querido Rodrigo, muy bien llevadas en lo formal, con un buen desarrollo evitando asonancias y un lenguaje preciso. No es este un foro de debate en lo referente a estructuras clásicas, sin embargo es difícil abstraerse al leer tu poema de lo comentado.
Recibe, Rodrigo, mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
Muchas gracias amigo por detenerte y dejar tu huella.
Siempre es agradable oir los comentarios de una persona
con un profundo semtido poético.
Un abrazo.
Rodrigo
Siento que merece la pena estar en
una nueva lectura con esta genial e
inspiradora obra de sutil melancolia,
y a la vez ser agradecido a tu amable
respuesta para mi comentario.
saludos siempre sinceros de luzyabsenta
 
Tres espinelas, querido Rodrigo, muy bien llevadas en lo formal, con un buen desarrollo evitando asonancias y un lenguaje preciso. No es este un foro de debate en lo referente a estructuras clásicas, sin embargo es difícil abstraerse al leer tu poema de lo comentado.
Recibe, Rodrigo, mi saludo muy cordial.
Salvador.

Querido amigo Salvador, hace mucho rato que no publicaba nada en este espacio. Es muy agradable encontrarme con vuestro comentario y saludo.
Me siento agradecido por eso y por tan invaluables palabras.
Un abrazo.
Rodrigo
 
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Pan amargo, dulce hiel


Cuando remonto al pasado
y me acuerdo de momentos,
afloran los sentimientos
que por siempre he renegado.
Una vez fui lastimado
por un amor iracundo,
el que transformó mi mundo
y lo dejó a la deriva.
Fue su figura cautiva
y su aroma tremebundo.

Me daba a beber su vino
y me ofrecía su pan
fue su amor un huracán
que me llevo al mal camino.
Fue su apetito asesino
que me sedujo en su lecho.
Mi corazón en su pecho
que palpitó embelezado
luego quedó desangrado
agonizante y maltrecho.

Un romance a hielo y fuego
que transmuto en desencanto,
y que me lleno de espanto
cuando entendí que era un ciego.
Anclado a un rincón talego
me convertí en su cautivo
Un imprudente lascivo,
un espíritu protervo.
Quien perdió todo su acervo
por un amor adictivo.
Rodrigo del Río

Hay amores tóxicos, que rondan en círculos sin salida.
Un poema con un bello trazo nostálgico.
Inmenso placer recorrerlo
Saludos hasta tu espacio.
Camelia
 
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Pan amargo, dulce hiel


Cuando remonto al pasado
y me acuerdo de momentos,
afloran los sentimientos
que por siempre he renegado.
Una vez fui lastimado
por un amor iracundo,
el que transformó mi mundo
y lo dejó a la deriva.
Fue su figura cautiva
y su aroma tremebundo.

Me daba a beber su vino
y me ofrecía su pan
fue su amor un huracán
que me llevo al mal camino.
Fue su apetito asesino
que me sedujo en su lecho.
Mi corazón en su pecho
que palpitó embelesado
luego quedó desangrado
agonizante y maltrecho.

Un romance a hielo y fuego
que transmuto en desencanto,
y que me lleno de espanto
cuando entendí que era un ciego.
Anclado a un rincón talego
me convertí en su cautivo
Un imprudente lascivo,
un espíritu protervo.
Quien perdió todo su acervo
por un amor adictivo.
Rodrigo del Río


Tiempo ha que no te veía por el Portal, amigo Rodrigo, me alegra verte de nuevo compartiendo, en excelentes espinelas, un prolijo poema de amor que acaba convirtiéndose en prisión.

Manoaplaude.gif
 
Tiempo ha que no te veía por el Portal, amigo Rodrigo, me alegra verte de nuevo compartiendo, en excelentes espinelas, un prolijo poema de amor que acaba convirtiéndose en prisión.

Manoaplaude.gif
Querido amigo, estoy recapitulando desde ya una semana y agradeciendo a todos mis amigos de han dejado su huella en estos tres años de ausencia.
Un abrazo y mi estima por siempre.
Rodrigo del Río
 
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Pan amargo, dulce hiel


Cuando remonto al pasado
y me acuerdo de momentos,
afloran los sentimientos
que por siempre he renegado.
Una vez fui lastimado
por un amor iracundo,
el que transformó mi mundo
y lo dejó a la deriva.
Fue su figura cautiva
y su aroma tremebundo.

Me daba a beber su vino
y me ofrecía su pan
fue su amor un huracán
que me llevó al mal camino.
Fue su apetito asesino
que me sedujo en su lecho.
Mi corazón en su pecho
que palpitó embelezado
luego quedó desangrado
agonizante y maltrecho.

Un romance a hielo y fuego
que transmuto en desencanto,
y que me llenó de espanto
cuando entendí que era un ciego.
Anclado a un rincón talego
me convertí en su cautivo
Un imprudente lascivo,
un espíritu protervo.
Quien perdió todo su acervo
por un amor adictivo.
Rodrigo del Río

Qué maravilla , saludos
 

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