Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Pan amargo, dulce hiel
Cuando remonto al pasado
y me acuerdo de momentos,
afloran los sentimientos
que por siempre he renegado.
Una vez fui lastimado
por un amor iracundo,
el que transformó mi mundo
y lo dejó a la deriva.
Fue su figura cautiva
y su aroma tremebundo.
Me daba a beber su vino
y me ofrecía su pan
fue su amor un huracán
que me llevó al mal camino.
Fue su apetito asesino
que me sedujo en su lecho.
Mi corazón en su pecho
que palpitó embelezado
luego quedó desangrado
agonizante y maltrecho.
Un romance a hielo y fuego
que transmutó en desencanto,
y que me llenó de espanto
cuando entendí que era un ciego.
Anclado a un rincón talego
me convertí en su cautivo
Un imprudente lascivo,
un espíritu protervo.
Quien perdió todo su acervo
por un amor adictivo.
Rodrigo del Río
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