Olvido y el mantón de manila.

libelula

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Todas las tardes, Olvido, coloca sobre sus hombros el peso de sus recuerdos en un viejo mantón de manila de seda negra, bordado de flores, que él le trajo en su primer viaje a Chile; cuando aún su esplendida juventud a la par que su jardín, gozaban de vivos colores.
Hace años que vive de espaldas al mundo. En las tardes pasa largas horas sentada en el jardín hasta que los últimos rayos del sol caen sobre sus cabellos, que ya empiezan a platear sin que ella se moleste en disimularlos. Francesco, un hermoso gato blanco de angora que él le trajo de Italia, es su única compañía; cada atardecer corre a encaramarse a su falda y, echado en su regazo, se adormece ronroneando al tacto de sus manos.
Olvido se niega a limpiar de maleza el jardín, a ella le parece hermoso tal cual está, plagado de otoño; le gusta ese desorden multicolor de hojarasca y flores secas que, como una alfombra de rojos ocres y dorados, cubre el suelo de hojas marchitas, como sus marchitas esperanzas. Siente que últimamente la soledad la supera y el corazón le late lentamente, como si agonizara cansado de sufrir ausencias. Nunca terminó de aceptar sus viajes cada vez más largos, ni sus estancias cada vez más cortas.
Colocó a Francesco en el suelo y retiró de sus hombros, con calma, el viejo mantón de manila; caminó despacio sobre alfombra de hojarasca que parecía quejarse crujiendo bajo sus pasos; se detuvo al pié del naranjero y arrodillándose ante él, cavó la tierra con sus propias manos como si buscara el corazón de la misma para enterrar el ajado mantón cargado de recuerdos, junto a sus años de soledad; lo cubrió poco a poco, con solemnidad, como quien cubre la fosa un ser querido. Luego se puso en pie y se sacudió la tierra con energía, desató sus cabellos liberándolos, una suave brisa jugó con ellos y las hebras plateadas desaparecieron como por encanto bajo el resto dorado de sus cabellos.
Erguida, con paso firme, se dirigió al teléfono y marco un viejo número que creía olvidado:
-¿Juan?, ¿sigue en pié tu propuesta?,.. ¡ acepto!, desde hoy pongo mi jardín en tus manos...
 

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Última edición:
Hola edgarxavier, gracias a tí por tu visita a mis letras y por tu amable comentario, a mi al igual que a tí tambien me gusta la prosa poética cargada de paisaje, que dibuja el paisaje interior y exterior...
Un cordial saludo
 
Un relato excelente, Libélula. El retrato de esa mujer atada a sus recuerdos que simboliza tan bien ese mantón y que se deshace finalmente de ellos para emprender un nuevo camino me ha parecido muy acertado y poético.

Mis felicitaciones y estrellas.
 
Es un honor y una alegría verte aparecer por mi prosa y ese regalo que me haces de tu generoso comentario con estrellas. Siempre mi agradecimiento por tu interés que tanto me anima.
Un abrazo
 
Desde ese hermoso mantón de Manila
hasta volver a revivir lo pasado amiga querida,
esos recuerdos que siempre vuelven
como los cangilones de noria.
Un beso, ha sido un placer leerte,
te dejo reputación.
 
Excelente prosa libÈlula, muy vivencial , lo cual nos muestra que nunca es tarde para despertar del letargo de un amor no bien correspondido. La vida es una y hay que vivirla apasionadamente , no debemos sentarnos a esperar a que las cosas cambien . Nosotros mismos debemos propiciar dicho cambio si asÌ lo queremos. Todo eso me transmitio tu letra, gracias.
 
Estimada Maig p ¡Hola,gracias por tu visita!, gracias tambien por dejar tu amable comenterio, exactamente eso es lo que trate de transmitir; el tiempo pasa y no se puede vivir de recuerdos eternamente, recreandose solo en la nostalgia, todo tienen su tiempo, hay que sacudirse y seguir adelante. Gracias

Un abrazo amiga
 
Muy hermoso y lleno de claves conmovedoras. El viejo mantón, el esplendor de juventud, el misterioso y enigmático jardín; y esa cualidad absoluta que lleva el amor en los párpados como un prometido Si, como un augurio de eternidad cómplice.
Hay profundidad de sentimiento en este trabajo, Isabel!
Aplaudo esta prosa para intentar hacer justicia a su grandeza emocional. Placer descubrir tus letras.
Te dejo un abrazo.
 
Estimado Engel, esta noche , madrugada mas bien, me ha dado por visitar mis antiguos trabajos; he visto con disgusto que no vi tu comentario, disculparme, es muy tarde lo se pero bueno, agradecer tus palabras que siempre fueron tan positiva y tan hermosas. Gracias.
Me servirá para desempolvarlo, gracias.
Un abrazo desde la lejanía del tiempo.
Isabel
 
Última edición:
Gratamente sorprendida y muy agradecida a quienes hayan tenido que ver con este premio y a los compañeros que se han detenido a leer. MIL GRACIAS.
Un fuerte abrazo para todos los premiados.
Isabel
 

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