Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
He conocido a un caballo que, en sus tiempos de potrillo no le cedieron espacio, no se encontraba lugar para él, y le ubicaron en una jaulita de pájaros...
El potrillo era tan pequeño que, se conformaba con aquel habitáculo en el que tenia que encogerse para vivir...se acostumbró a aquel pequeño lugar y no se dio nunca cuenta, que era una jaula, una cárcel de rejas de plomo de la que solo podía salir con la mente y el corazón...
Comenzó a crecer, pero nadie vio nunca su jaula, nadie compartió con él en sus días de soledad tras aquellas rejas, nadie le trajo nunca noticias del exterior…
Pero él había nacido en libertad, no era un caballo de carreras, ni un caballo de rejoneo, era un caballo salvaje y libre...En su alma existían los prados y las montañas y nunca fue sumiso a la cautividad…
Paso el tiempo y, aunque sus extremidades, se habían anquilosado por el espacio tan reducido, él aprendió a correr sin piernas, a volar sin alas, a alcanzar sin manos...Aprendió a ser libre y sus pensamientos forjaron un mundo a su medida, un mundo de colores brillantes, en el que los niños disfrutaban...un mundo de música celestial donde todos danzaban al unísono alabando al Creador...un mundo de voces blancas, de caricias tiernas y palabras amorosas...un mundo de verdad, sin mentiras, cristalino y transparente...Y el caballo se conformó, con su mundo inventado...
Pero, le vieron contento, y se preguntaron ¿cómo un caballo enjaulado puede estar contento? ¡Eso no es natural! Y le volvieron a tratar como un pajarillo, y cubrieron su jaula con una tela de oscuridad... ¡Caballo calla!, ¡Caballo no mires!, ¡Caballo no tienes lugar entre nosotros..!
Y el caballo en esa extrema oscuridad, no tuvo otro remedio que, acostumbrarse a dormir...y durmió y durmió hasta que comenzó a soñar y comprobó que en sus sueños era libre...y aprendió a escaparse entre las rejas...y nunca nadie pudo destruir sus sueños…
SHA.