Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recreo en mi memoria los retratos mentales
que tengo de tu sonrisa,
la cual es ligera y brillante, además de angelical,
y no olvido tus labios rosados y tibios,
cuya fuente de savia alivia las penas
de mi alma triste, llena de cicatrices.
Hago a un lado mis tatuajes de melancolía,
y sigo recordando esa sonrisa deslumbrante
como un sol cristalino,
cuyos rayos son
flechas de bondad y placer.
Yo sueño vagamente…
Me pierdo sin deseos de regresar.
Me gozo en el retrato de tu
piel de agua,
y yo,
bebiendo su frescura con el beso de mi piel,
la cual yace enloquecida y sedienta de tu elixir,
alimentando el desierto de mi piel reseca,
quebradiza, que se desmorona
en sales de ceniza.
Y ahí estás tú, admirable estrella humana que resplandeces,
coronada de luceros, adornada con el beso de la perfección,
vestida de aurora diamante.
Me complace ser el espectador que se embelesa
al admirar el celestial paisaje de tu luz.
Tu luz misteriosa, esplendorosa cual rubí místico,
es como un océano de belleza.
Si al beber tu mar, me hiciera inmortal,
y pudiera volar y caminar por encima del cielo y sus nubes,
y desde ahí contemplar la hermosura de tus piernas esbeltas y largas,
lo puedo ver, como un retrato futuro;
mis ojos se elevan hacia tu vientre encantador,
mas mi mente se ha inquietado, exaltando el frenesí de mi carne,
porque inocentemente me has mostrado el tesoro virgen
que permanece entre tus piernas.
Si al comer el fruto de tu carne, fuera condenado a ser:
una sombra, un ente sin labios, sin ojos,
un desafortunado enamorado,
entonces comprendería que sueño despierto…
Los paisajes de mi oscuridad
son alimentados por una gama multicolor
de pinturas de pulcritud y santidad jamás contemplado.
Todo se recrea, todo renace, y esta tinta de la creación viene de ti…
Busca llenar los vacíos amplios, repletos de oscuridad,
cerrar los abismos que giran potentes
como torbellinos violentos y caóticos,
y cercenar sus ríos que alimentan al dios de las sombras,
señor de mi planeta singular…que soy yo.
Mis ojos son chispeantes y negrísimos,
forjados del cuarzo tinieblesco que las sombras llamaron:
Pilar de Tenebria.
Si, mis ojos son alargados, filosos, perciben la dimensión
de todos los tiempos, y su mirar es ilimitado, hurgando
en los confines de lo gris, lo opaco, lo oscurecido.
Son pilares, que sostienen toda esta negrura
que se yergue en el Reino de Tenebria,
donde yo soy el rey, el rey sombra….
Pero en ellos ha nacido luz de auroras llameantes;
Y si veo con ojos de fuego, veré un
retrato de tu figura espiritual, y miraré...
El Divino Azul De Tus Ojos.
Me complaceré de su mar celeste y cristalino,
entonces resucitare del sepulcro de oscuridad,
y me maravillare al ver la belleza más grande;
El Supremo Dorado De Tu Luz.
Luz milenaria que te rodea como aura de relámpagos
y rayos de soles de flama.
Viviré, seré más que una sombra,
seré un paisaje deslumbrante.
Seré un creador, un arquitecto, y creare una ciudad de nubes,
y haré una figura aterciopelada con esta materia,
será femenina, tendrá trenzas rubias,
y poseerá una voz dulcificada que me hable de esperanza bañada en oro,
que brille en un cumulo de rayos soleados.
Apareces como un flash de hermosa pureza,
tú, ángel de los sueños, abre tus alas de cristal,
abrázame y llévame lejos, mas allá de las estrellas
donde yacen tus ojos y los míos…
que tengo de tu sonrisa,
la cual es ligera y brillante, además de angelical,
y no olvido tus labios rosados y tibios,
cuya fuente de savia alivia las penas
de mi alma triste, llena de cicatrices.
Hago a un lado mis tatuajes de melancolía,
y sigo recordando esa sonrisa deslumbrante
como un sol cristalino,
cuyos rayos son
flechas de bondad y placer.
Yo sueño vagamente…
Me pierdo sin deseos de regresar.
Me gozo en el retrato de tu
piel de agua,
y yo,
bebiendo su frescura con el beso de mi piel,
la cual yace enloquecida y sedienta de tu elixir,
alimentando el desierto de mi piel reseca,
quebradiza, que se desmorona
en sales de ceniza.
Y ahí estás tú, admirable estrella humana que resplandeces,
coronada de luceros, adornada con el beso de la perfección,
vestida de aurora diamante.
Me complace ser el espectador que se embelesa
al admirar el celestial paisaje de tu luz.
Tu luz misteriosa, esplendorosa cual rubí místico,
es como un océano de belleza.
Si al beber tu mar, me hiciera inmortal,
y pudiera volar y caminar por encima del cielo y sus nubes,
y desde ahí contemplar la hermosura de tus piernas esbeltas y largas,
lo puedo ver, como un retrato futuro;
mis ojos se elevan hacia tu vientre encantador,
mas mi mente se ha inquietado, exaltando el frenesí de mi carne,
porque inocentemente me has mostrado el tesoro virgen
que permanece entre tus piernas.
Si al comer el fruto de tu carne, fuera condenado a ser:
una sombra, un ente sin labios, sin ojos,
un desafortunado enamorado,
entonces comprendería que sueño despierto…
Los paisajes de mi oscuridad
son alimentados por una gama multicolor
de pinturas de pulcritud y santidad jamás contemplado.
Todo se recrea, todo renace, y esta tinta de la creación viene de ti…
Busca llenar los vacíos amplios, repletos de oscuridad,
cerrar los abismos que giran potentes
como torbellinos violentos y caóticos,
y cercenar sus ríos que alimentan al dios de las sombras,
señor de mi planeta singular…que soy yo.
Mis ojos son chispeantes y negrísimos,
forjados del cuarzo tinieblesco que las sombras llamaron:
Pilar de Tenebria.
Si, mis ojos son alargados, filosos, perciben la dimensión
de todos los tiempos, y su mirar es ilimitado, hurgando
en los confines de lo gris, lo opaco, lo oscurecido.
Son pilares, que sostienen toda esta negrura
que se yergue en el Reino de Tenebria,
donde yo soy el rey, el rey sombra….
Pero en ellos ha nacido luz de auroras llameantes;
Y si veo con ojos de fuego, veré un
retrato de tu figura espiritual, y miraré...
El Divino Azul De Tus Ojos.
Me complaceré de su mar celeste y cristalino,
entonces resucitare del sepulcro de oscuridad,
y me maravillare al ver la belleza más grande;
El Supremo Dorado De Tu Luz.
Luz milenaria que te rodea como aura de relámpagos
y rayos de soles de flama.
Viviré, seré más que una sombra,
seré un paisaje deslumbrante.
Seré un creador, un arquitecto, y creare una ciudad de nubes,
y haré una figura aterciopelada con esta materia,
será femenina, tendrá trenzas rubias,
y poseerá una voz dulcificada que me hable de esperanza bañada en oro,
que brille en un cumulo de rayos soleados.
Apareces como un flash de hermosa pureza,
tú, ángel de los sueños, abre tus alas de cristal,
abrázame y llévame lejos, mas allá de las estrellas
donde yacen tus ojos y los míos…
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