Excelente! Este detonante poema.
Una realidad que me revuelve por completo. Impostergable denuncia. Y decirlo, decirlo sin parar.
La explotación sexual a través de la prostitución es un problema antiguo y global. Sin embargo, los esfuerzos no han podido con este flagelo. Muchas variables confabulan para que su práctica continúe.
Por cada mordisco, al menos un alma salvada.
Gracias Ad Libitum por compartir tu sentir hecho verbo en este poema
Saludos hasta tu espacio
Camelia
Aquí va una explicación necesaria de este poema, que expongo por si pudiera servir de reflexión interna o, al menos, como testimonio de una realidad diferente, una realidad traída desde un poco más adentro (aunque sean palabras desde la periferia, pero al menos una periferia que ha tenido la suerte de estar a la distancia de millones de abrazo de sus protagonistas) y que quizás requiera ser leída desde un estar preparadx para desnudarse de ideas preconcebidas y mirar con unos ojos algo reseteados, de algún modo desvestidos de todo lo que hemos escuchado hasta la fecha:
Este poema es un poema dedicado a unas compañeras feministas que ejercen de trabajadoras del sexo y llevan luchas muy fuertes por tener sus derechos reconocidos como trabajadoras. Es un poema de agradecimiento a ellas porque, tras muchos años de violencia sexual doméstica y en la calle en la que me encontré con escasos recursos y apoyos entre las otras mujeres de mi entorno para salir de aquello, ellas fueron las estuvieron alli para enseñarme a empoderarme, a poner mis límites fuera y dentro del hogar, y fueron también las que estuvieron ahí para enfrentarse cara a cara contra las personas que estaban ejerciendo abuso contra mí. No eran , no son víctimas, son mujeres fuertes, empoderadas, luchadoras y orgullosas.
Es un poema sobre cómo la violencia sexual es un hecho inherente a toda la sociedad ("No eras un cliente. Eras un hombre cualquiera en una calle cualquiera.", que nomás lo eliminé por si pudo dar lugar a un doble sentido erróneo. Era literal.) y como es un problema que tenemos que luchar entre todas (mujeres, trans, lesbianas, putas, trabajadoras todas, todas estamos en el punto de mira de esa violencia).
Es un poema también sobre el rechazo frontal a ese estigma que se ejerce sobre las putas ("Hijx soy, sí, de mil putas. Y más"), es un aplauso y un guiño a esas mujeres fuertes que han decidido enfrentarse al estigma de cobrar por aquello que la sociedad heteronormada espera que siempre demos de gratis y que no tienen miedo a gritarlo y a militar desde su autonomía.
Es un poema de agradecimiento a ellas, que pretendía desmontar el mito de que una persona trabajadora sexual sea una persona atrapada, una víctima per se, una persona a la que salvar (posicionandolas en su lugar como las mujeres luchadorasy empoderadas que son, "aquellas putas bocas que me enseñaron a morder").
No es un poema contra la prostitución, y lo siento mucho si ha podido generar esa lectura, porque pocas cosas hay que hagan tan vulnerable a un colectivo como el estigma social...
Contra la trata y la explotación sexual siempre. Por la creación inminente de alternativas para todas aquellas personas que no quieran ejercer el trabajo sexual, para asegurar que nadie se sienta obligada nunca a ejercer de nada, también. Imprescindible. Pero, o mejor dicho, Y por tanto: a favor y apoyando siempre todas las reivindicaciones laborales por parte de todas las trabajadoras sexuales que deciden ejercer su trabajo, que no quieren trabajar de otra cosa y que no quieren ser borradas ni estigmatizadas, también. Porque esas tres luchas van de la mano, se complementan y se necesitan la una a la otra. Si fallamos a una, fallamos a todas.
Tengo los ojitos dormidos porque es tarde por este meridiano del mundo, pero quería aclarar esto, porque se lo debo a ellas. Mañana releo y edito si fuera necesario.
Un abrazo enorme desde el alma y con todo el cariño y gracias infinitas por pasarte, Camelia.