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La secouya de Silos

lesmo

Poeta veterano en el portal
Solo tú, persistente en la aventura,
que habitas cada siglo, aherrojado,
emerges de la alfombra, de la hiedra,
que es base de la altura en tu triángulo.
Y subes con el viento y sus silbidos
que juega entre tus ramas a ser cálido
y se marcha después algo más verde
con la sombra, tu sempiterno halo.
¡Ah, penumbra!, de todos, de caminos,
silenciosa y curvada en su trazado,
cambiante con los años y las horas,
por los aires en muros y tejados.
Otro esclavo te mira con envidia
porque piensa que tú no eres esclavo;
quizás él, un cautivo que se eleva
entre basas y fustes y entre cantos,
solo quiera el silencio de la piedra
al creerte libérrimo en el campo.
 
Los árboles de Silos son inspiradores, no cabe duda. El ciprés, la secuoya...
Y tú le has cantado con tanto esplendor como se merece. Tu poesía nunca defrauda.
Un abrazo y mis felicitaciones.
Así es, querida amiga, ya son dos poemas los que he dedicado a esa secuoya que está a la entrada del monasterio benedictino donde he estado muchas veces. Son dos árboles impresionantes. El ciprés, encerrado en claustro románico, se entiende muy bien por qué fue fuente de inspiración para Gerardo Diego.
Muchas, muchísimas gracias por tu generosa compañía.
Salva.
 
Gracias por compartir con nosotros este poema encantador. Los versos



me resultan especialmente notables. Saludos.
Celebro mucho, estimado Pablo, que encuentres estas letras agradables. Ya lo he comentado, ese árbol impresionante que se enmarca en la entrada del monasterio, siempre me ha resultado de una gran belleza.
Muchísimas gracias por acudir con tu mirada generosa.
Con todo afecto un cordial saludo.
Salva.
 
Solo tú, persistente en la aventura,
que habitas cada siglo, aherrojado,
emerges de la alfombra, de la hiedra,
que es base de la altura en tu triángulo.
Y subes con el viento y sus silbidos
que juega entre tus ramas a ser cálido
y se marcha después algo más verde
con la sombra, tu sempiterno halo.
¡Ah, penumbra!, de todos, de caminos,
silenciosa y curvada en su trazado,
cambiante con los años y las horas,
por los aires en muros y tejados.
Otro esclavo te mira con envidia
porque piensa que tú no eres esclavo;
quizás él, un cautivo que se eleva
entre basas y fustes y entre cantos,
solo quiera el silencio de la piedra
al creerte libérrimo en el campo.
Un bello homenaje a un árbol mítico, poeta. En lo particular, el poema me transporta al monasterio casi de inmediato, porque parece haber sido obtenido de la savia de ese gigante. El estilo en el que escribes el poema es de una fuerza emotiva muy particular. Gracias por compartir tu arte, es un gusto leerte. Un fuerte abrazo,
Gus
 
¡Madre mía, Salva! , como dice nuestra Eratalia, "tú poesía nunca defrauda", tu poema tiene tanta altura como el árbol al que haces homenaje, y asi será su huella en el tiempo ...Felicidades amigo mio.
Un fuerte abrazo con toda admiración y cariño.
Isabel.
 
Un bello homenaje a un árbol mítico, poeta. En lo particular, el poema me transporta al monasterio casi de inmediato, porque parece haber sido obtenido de la savia de ese gigante. El estilo en el que escribes el poema es de una fuerza emotiva muy particular. Gracias por compartir tu arte, es un gusto leerte. Un fuerte abrazo,
Gus
Muchísimas gracias, querido Gus. Celebro mucho que estas letras te hayan resultado evocadoras de aquel lugar donde el tiempo parece transcurrir a otra marcha.
Con todos mis afectos, un fuerte abrazo.
Salvador.
 
¡Madre mía, Salva! , como dice nuestra Eratalia, "tú poesía nunca defrauda", tu poema tiene tanta altura como el árbol al que haces homenaje, y asi será su huella en el tiempo ...Felicidades amigo mio.
Un fuerte abrazo con toda admiración y cariño.
Isabel.
¡Cómo te agradezco este efusivo comentario, amiga Isabel! Llegan tus palabras a acompañar mis letras y a darles valor.
Te envío todos mis afectos junto a un fuerte abrazo.
Salva.
 
Solo tú, persistente en la aventura,
que habitas cada siglo, aherrojado,
emerges de la alfombra, de la hiedra,
que es base de la altura en tu triángulo.
Y subes con el viento y sus silbidos
que juega entre tus ramas a ser cálido
y se marcha después algo más verde
con la sombra, tu sempiterno halo.
¡Ah, penumbra!, de todos, de caminos,
silenciosa y curvada en su trazado,
cambiante con los años y las horas,
por los aires en muros y tejados.
Otro esclavo te mira con envidia
porque piensa que tú no eres esclavo;
quizás él, un cautivo que se eleva
entre basas y fustes y entre cantos,
solo quiera el silencio de la piedra
al creerte libérrimo en el campo.

Precioso poema dedicado a la secuoya y al ciprés que me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.
 
Me gusta mucho el poema
Solo tú, persistente en la aventura,
que habitas cada siglo, aherrojado,
emerges de la alfombra, de la hiedra,
que es base de la altura en tu triángulo.
Y subes con el viento y sus silbidos
que juega entre tus ramas a ser cálido
y se marcha después algo más verde
con la sombra, tu sempiterno halo.
¡Ah, penumbra!, de todos, de caminos,
silenciosa y curvada en su trazado,
cambiante con los años y las horas,
por los aires en muros y tejados.
Otro esclavo te mira con envidia
porque piensa que tú no eres esclavo;
quizás él, un cautivo que se eleva
entre basas y fustes y entre cantos,
solo quiera el silencio de la piedra
al creerte libérrimo en el campo.

por la profundidad y belleza de sus versos, marga
 
Solo tú, persistente en la aventura,
que habitas cada siglo, aherrojado,
emerges de la alfombra, de la hiedra,
que es base de la altura en tu triángulo.
Y subes con el viento y sus silbidos
que juega entre tus ramas a ser cálido
y se marcha después algo más verde
con la sombra, tu sempiterno halo.
¡Ah, penumbra!, de todos, de caminos,
silenciosa y curvada en su trazado,
cambiante con los años y las horas,
por los aires en muros y tejados.
Otro esclavo te mira con envidia
porque piensa que tú no eres esclavo;
quizás él, un cautivo que se eleva
entre basas y fustes y entre cantos,
solo quiera el silencio de la piedra
al creerte libérrimo en el campo.
Precioso viaje con la imaginación, este poema me ha transportado espiritualmente a ese delicioso e importante monasterio.
Gracias Estimado amigo por este regalo.

Fuerte abrazo

Alfonso
 

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