lesmo
Poeta veterano en el portal
Solo tú, persistente en la aventura,
que habitas cada siglo, aherrojado,
emerges de la alfombra, de la hiedra,
que es base de la altura en tu triángulo.
Y subes con el viento y sus silbidos
que juega entre tus ramas a ser cálido
y se marcha después algo más verde
con la sombra, tu sempiterno halo.
¡Ah, penumbra!, de todos, de caminos,
silenciosa y curvada en su trazado,
cambiante con los años y las horas,
por los aires en muros y tejados.
Otro esclavo te mira con envidia
porque piensa que tú no eres esclavo;
quizás él, un cautivo que se eleva
entre basas y fustes y entre cantos,
solo quiera el silencio de la piedra
al creerte libérrimo en el campo.
que habitas cada siglo, aherrojado,
emerges de la alfombra, de la hiedra,
que es base de la altura en tu triángulo.
Y subes con el viento y sus silbidos
que juega entre tus ramas a ser cálido
y se marcha después algo más verde
con la sombra, tu sempiterno halo.
¡Ah, penumbra!, de todos, de caminos,
silenciosa y curvada en su trazado,
cambiante con los años y las horas,
por los aires en muros y tejados.
Otro esclavo te mira con envidia
porque piensa que tú no eres esclavo;
quizás él, un cautivo que se eleva
entre basas y fustes y entre cantos,
solo quiera el silencio de la piedra
al creerte libérrimo en el campo.