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`¡Que ruja la tormenta para acallar mi pena!

Ayyy Isabel, bella melancolía rezuman estos vehementes y emotivos versos, se siente la soledad del poeta, su herida abierta hasta el influjo delas tempestades, intenso y muy bello tu poema, he disfrutado al leerlo. Besazos mi querida tocaya, llenos de cariño y de admiración...muáááackssss...
Gracias, querida tocaya, qué alegría me da siempre tu visita y que dejes tu cálida huella en este pequeño espacio,
Un fuerte abrazo querida poeta.
Isabel
 





El ruido de las olas golpeando la arena
apagaron los gritos de una gaviota herida
que rozó mis cabellos en su vuelo suicida.
¡Yo vi su cuerpo inerte sobre la mar serena!

¡Ay! susurrante ola de mi tragedia ajena
yo necesito estruendo mientras el alma olvida
que nunca volverá y vagaré perdida.
¡Que ruja la tormenta para acallar mi pena!

¡Mar, préstame tus olas más fuertes y bravías!
Ya no quiero escuchar silencios de saudades,
que mi herida está abierta y me duelen los días.


¡Olas, mostrad la furia que os dan las tempestades!
¡Uníos a la lluvia, tronad mil sinfonías!

¡Bramad fuerte, bramad y ahogad mis soledades!
Hay mucha, mucha emoción en este soneto alejandrino. Parece un clamor a la urgente sanación que un alma demanda. He disfrutado tu poema, poeta. Siempre dejas tu marca en el foro. Te dejo un abrazo.
Gus
 





El ruido de las olas golpeando la arena
apagaron los gritos de una gaviota herida
que rozó mis cabellos en su vuelo suicida.
¡Yo vi su cuerpo inerte sobre la mar serena!

¡Ay! susurrante ola de mi tragedia ajena
yo necesito estruendo mientras el alma olvida
que nunca volverá y vagaré perdida.
¡Que ruja la tormenta para acallar mi pena!

¡Mar, préstame tus olas más fuertes y bravías!
Ya no quiero escuchar silencios de saudades,
que mi herida está abierta y me duelen los días.


¡Olas, mostrad la furia que os dan las tempestades!
¡Uníos a la lluvia, tronad mil sinfonías!

¡Bramad fuerte, bramad y ahogad mis soledades!
Delicadeza y más delicadeza la de estos hermosos versos, querida Isabel, en esa melancolía desbordante con el mar, siempre el mar, de fondo. Esos "silencios de saudades" me devolvieron a esta tierra que tanto admiro y he terminado por amar. Muchas gracias por el regalo.
Con mucho afecto, un fuerte abrazo, querida amiga.
Salvador.
 
Delicadeza y más delicadeza la de estos hermosos versos, querida Isabel, en esa melancolía desbordante con el mar, siempre el mar, de fondo. Esos "silencios de saudades" me devolvieron a esta tierra que tanto admiro y he terminado por amar. Muchas gracias por el regalo.
Con mucho afecto, un fuerte abrazo, querida amiga.
Salvador.
La verdad es que el regalo es, tu mirada de poeta y amigo, al otro lado de mis versos. Gracias querido Salva, por tu calidez y tu cercanía.
Un abrazo grande y entrañable, desde mi rincón marino.
Isabel
 
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El ruido de las olas golpeando la arena
apagaron los gritos de una gaviota herida
que rozó mis cabellos en su vuelo suicida.
¡Yo vi su cuerpo inerte sobre la mar serena!

¡Ay! susurrante ola de mi tragedia ajena
yo necesito estruendo mientras el alma olvida
que nunca volverá y vagaré perdida.
¡Que ruja la tormenta para acallar mi pena!

¡Mar, préstame tus olas más fuertes y bravías!
Ya no quiero escuchar silencios de saudades,
que mi herida está abierta y me duelen los días.


¡Olas, mostrad la furia que os dan las tempestades!
¡Uníos a la lluvia, tronad mil sinfonías!

¡Bramad fuerte, bramad y ahogad mis soledades!

¡Que rujan!, querida Isabel, toda una plegaria a la desesperada, precioso y profundo un auténtico placer tus versos, (como casi siempre que te leo), un abrazo compañera.
 





El ruido de las olas golpeando la arena
apagaron los gritos de una gaviota herida
que rozó mis cabellos en su vuelo suicida.
¡Yo vi su cuerpo inerte sobre la mar serena!

¡Ay! susurrante ola de mi tragedia ajena
yo necesito estruendo mientras el alma olvida
que nunca volverá y vagaré perdida.
¡Que ruja la tormenta para acallar mi pena!

¡Mar, préstame tus olas más fuertes y bravías!
Ya no quiero escuchar silencios de saudades,
que mi herida está abierta y me duelen los días.


¡Olas, mostrad la furia que os dan las tempestades!
¡Uníos a la lluvia, tronad mil sinfonías!

¡Bramad fuerte, bramad y ahogad mis soledades!
Buen paralelismo entre las olas y el estado de ámino que mencionas.
Mi admiración.
Castro.
 
Hay mucha, mucha emoción en este soneto alejandrino. Parece un clamor a la urgente sanación que un alma demanda. He disfrutado tu poema, poeta. Siempre dejas tu marca en el foro. Te dejo un abrazo.
Gus
Perdona Gus, esto de saltar de página, unido a que no me llego la alerta de tu comentario,me hizo dejar atràs tu cálido comentario, que me deja siempre ese sentimiento de ser apreciada por la mirada generosa de un excelente Poeta.
Un abrazo agradecido.
Isabel
 
¡Que rujan!, querida Isabel, toda una plegaria a la desesperada, precioso y profundo un auténtico placer tus versos, (como casi siempre que te leo), un abrazo compañera.
Salvado por ese "casi siempre" , jajaja Gracias Carlos por toda esa espontanea generosidad que me brindas en tus comentarios.
Un abrazo cordial y agradecido.
Isabel
 

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