Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

Yo a veces iba entre veredas,
al margen de los verdes que soñamos,
y los caballos nacían de las olas, las forjaban,
como nacen tus versos del puro rosicler.
Y eran un tropel de plata
que en el mar nos inventa la rapsodia.
Tantos truenos fueron el sello de la vida,
descifradas distancias por la playa inagotable
que nos entrega la infancia.
Yo a veces, te postulaba, como a un verso,
una canción sencilla para convocarte,
aunque duelan las cuerdas que vencieron
el amanecer que alguna vez fue de nosotros.
No insista ya más esta ciega solicitud
para el amor, esta pócima sagrada
que birló los obstáculos del cieno.
Aquí estoy,
dando coces o voces contra todo olvido.
Encuéntrame en las cosas que designo,
soy la palabra, el hemisferio del gruñido primigenio,
tal vez el suspiro que significó esta entrega.
Me deshago en la espuma como olvido,
como olvido imposible.
De mi libro inédito CABOS SUELTOS
poema inspirado en la imagen.