Rapsodia

Ronald Bonilla

Poeta asiduo al portal





Yo a veces iba entre veredas,

al margen de los verdes que soñamos,

y los caballos nacían de las olas, las forjaban,

como nacen tus versos del puro rosicler.

Y eran un tropel de plata

que en el mar nos inventa la rapsodia.

Tantos truenos fueron el sello de la vida,

descifradas distancias por la playa inagotable

que nos entrega la infancia.



Yo a veces, te postulaba, como a un verso,

una canción sencilla para convocarte,

aunque duelan las cuerdas que vencieron

el amanecer que alguna vez fue de nosotros.



No insista ya más esta ciega solicitud

para el amor, esta pócima sagrada

que birló los obstáculos del cieno.



Aquí estoy,

dando coces o voces contra todo olvido.

Encuéntrame en las cosas que designo,

soy la palabra, el hemisferio del gruñido primigenio,

tal vez el suspiro que significó esta entrega.



Me deshago en la espuma como olvido,

como olvido imposible.



De mi libro inédito CABOS SUELTOS

poema inspirado en la imagen.
 
Un llamamiento a los amigos de siempre.
Los amigos de la infancia, y de la adolescencia.
Que se vuelven a encontrar, como los antiguos alumnos de un colegio.
Que deciden reunirse una vez al mes, para almorzar juntos.
 





Yo a veces iba entre veredas,

al margen de los verdes que soñamos,

y los caballos nacían de las olas, las forjaban,

como nacen tus versos del puro rosicler.

Y eran un tropel de plata

que en el mar nos inventa la rapsodia.

Tantos truenos fueron el sello de la vida,

descifradas distancias por la playa inagotable

que nos entrega la infancia.



Yo a veces, te postulaba, como a un verso,

una canción sencilla para convocarte,

aunque duelan las cuerdas que vencieron

el amanecer que alguna vez fue de nosotros.



No insista ya más esta ciega solicitud

para el amor, esta pócima sagrada

que birló los obstáculos del cieno.



Aquí estoy,

dando coces o voces contra todo olvido.

Encuéntrame en las cosas que designo,

soy la palabra, el hemisferio del gruñido primigenio,

tal vez el suspiro que significó esta entrega.



Me deshago en la espuma como olvido,

como olvido imposible.



De mi libro inédito CABOS SUELTOS

poema inspirado en la imagen.
Letras con un tinte muy solemne y cuidado lenguaje, sin esbozar un puño...ni siquiera algo parecido a un rasguño. Bello. Saludos cordiales para ti Ronald.
 
Gracias, Mnomo, por dejar tu interpretación, abrazos
gracias, Sergio, por pasar y dejar tus señales, es la tonalidad de muchos pasajes de este libro. donde falta el crujir, por eso son Cabos sueltos, abrazos
 





Yo a veces iba entre veredas,

al margen de los verdes que soñamos,

y los caballos nacían de las olas, las forjaban,

como nacen tus versos del puro rosicler.

Y eran un tropel de plata

que en el mar nos inventa la rapsodia.

Tantos truenos fueron el sello de la vida,

descifradas distancias por la playa inagotable

que nos entrega la infancia.



Yo a veces, te postulaba, como a un verso,

una canción sencilla para convocarte,

aunque duelan las cuerdas que vencieron

el amanecer que alguna vez fue de nosotros.



No insista ya más esta ciega solicitud

para el amor, esta pócima sagrada

que birló los obstáculos del cieno.



Aquí estoy,

dando coces o voces contra todo olvido.

Encuéntrame en las cosas que designo,

soy la palabra, el hemisferio del gruñido primigenio,

tal vez el suspiro que significó esta entrega.



Me deshago en la espuma como olvido,

como olvido imposible.



De mi libro inédito CABOS SUELTOS

poema inspirado en la imagen.
Como un canto, esta rapsodia se deja ir en melodías, en esa mágica música que pone ritmo a los poemas. Todo un logro. Mis saludos. LUIS.
 

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