Oigo voces de la natura ajada
Oigo el viento tras el cristal velado
arrancando inmisericorde, afuera,
cada brizna del carrizal que azota
con silbido de impresionante agudo.
Oigo el trueno en arrollador llamado
que convoca la electrizante hoguera
con el rayo que de la nube brota
desatando con su poder el nudo
de tormentas sobre el pinar quemado;
la natura en sobreactuación es fiera
y con furia su sinrazón denota
cuando deja el cañaveral desnudo.
Oigo voces de la natura airada
anunciando su conversión en nada.
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El tema elegido es muy adecuado para ser poetizado, y oportuno, y, además, lo haces muy bien. Hablando de las ondulaciones que mencionan los amigos Gus y Salva, siento ese especial ritmo (3-8-10) como de onda larga, cual si un maestro en filosofía y excelente narrador, alzara su voz, recia y potente, anunciando una visión o presentimiento. Por tanto, y a mi juicio, no se puede decir que ese ritmo sea ""antirrítmico"", jajaja; podrá gustar más o menos, pero si se declama desde esa perspectiva que menciono (la del filósofo y/o visionario anunciando la catástrofe venidera) suena al oído de maravilla.
Y por poner un pero, mi oído solo se ha quejado con la palabra ""sobreactuación"", quizás porque me suena mejor haciendo la diéresis en el diptongo "ua", o sea, //so/breac/tu/a/ción//, pero, claro está, es mi personal forma de sentirlo.
Te felicito por ese excelente ejercicio de ondulante ritmo, componiendo un soneto con las rimas que tanto te gustan (las del 1830, jajaja).
Un fuerte abrazo, querido Juan Ramón.