Elena Poplavskaya
Poeta recién llegado
Durmiendo, seráfica, tejida en los sueños,
Por allá se oye voz ronca del acordeón.
Los rayos rozan copas de árboles
Y se arrastran a su ventana.
No me moleste, oh no hay días jóvenes,
Cuña de la luz ciega aportillándose,
Primavera se abrió a partir de una semilla,
Como Nomeolvides penetró mi alma.
Cualquier eco de noche, sin tiempo,
A través del olvido apenas perceptible.
¿Por dónde andas, mi salvación?
Es que no se me vive, no se respire.
Después de todo, alenta la fe vana,
Cómo cubrirá de los ríos sin fondo:
Se agitará, desbordará, espumará
Bajo mis párpados cerrados.
Así pereceré en la oscuridad profunda,
Para no hacerme una invitada indeseable.
Brotará a través de las cuencas juncia,
Desgarrarán mi corazón los buitres.
Entero de que la verdad fiera ya camina
Por los matorrales del ajenjo frondoso
Y un día me abrigará a mi, desconsolada,
En la cama empapada de sueños.
Por allá se oye voz ronca del acordeón.
Los rayos rozan copas de árboles
Y se arrastran a su ventana.
No me moleste, oh no hay días jóvenes,
Cuña de la luz ciega aportillándose,
Primavera se abrió a partir de una semilla,
Como Nomeolvides penetró mi alma.
Cualquier eco de noche, sin tiempo,
A través del olvido apenas perceptible.
¿Por dónde andas, mi salvación?
Es que no se me vive, no se respire.
Después de todo, alenta la fe vana,
Cómo cubrirá de los ríos sin fondo:
Se agitará, desbordará, espumará
Bajo mis párpados cerrados.
Así pereceré en la oscuridad profunda,
Para no hacerme una invitada indeseable.
Brotará a través de las cuencas juncia,
Desgarrarán mi corazón los buitres.
Entero de que la verdad fiera ya camina
Por los matorrales del ajenjo frondoso
Y un día me abrigará a mi, desconsolada,
En la cama empapada de sueños.