hola isa.
yo que hago desastres y vengo del desastre, aprecio particularmente ese último verso. a mí me dice mogollón, me lo dice absolutamente todo.
es que sabés, las personas somos extrañas: pareciese que estamos hechos para decepcionarnos el uno al otro. es como un fuego eterno que nunca podremos apagar.
condenados a hacernos daño. a hacer añicos la imagen mental que tenemos de los demás, y la nuestra propia ardiendo atada de manos al madero luego del juicio sumarísimo del obispo.
solo mi mejor amiga, esta agua de los dioses que va directo a mi hígado y a mi sangre, es la única que no me va a decepcionar.
pero qué coño. mirá, he hablado normal hoy.
salud isa. me ha gustado leerte.