De ojos y lunas-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo qué sabía de ruidos de abogados

de circuitos derivados de electricidad

o de secuestros a mano armada hasta

hacerles derribar las rodillas apelmazadas?

Qué sabía de las polillas que habitan

transeúntemente los silos de las oficinas,

las glorietas de la luna, y de las manivelas

que asedian e incendian la noche con amatistas

verdes y aguamarinas?

Yo sabía de esto: de carteles pegados

de espaldas quemadas o de ojos retirados

al fin del firmamento. De aquello que la luna

tergiversada esconde, o del aliento a chicle

de un paladar desnudo. De eso otro que gotea

las noches y las hace implacables antes del regreso,

de las mentiras insinuantes que deslizan carteras

retornadas de un hábito negro de dulzura y hostigamiento.

Ni de esos seres que acumulan líquido de artrosis

en los glóbulos más asediados de la periferia.

©
 
Yo qué sabía de ruidos de abogados

de circuitos derivados de electricidad

o de secuestros a mano armada hasta

hacerles derribar las rodillas apelmazadas?

Qué sabía de las polillas que habitan

transeúntemente los silos de las oficinas,

las glorietas de la luna, y de las manivelas

que asedian e incendian la noche con amatistas

verdes y aguamarinas?

Yo sabía de esto: de carteles pegados

de espaldas quemadas o de ojos retirados

al fin del firmamento. De aquello que la luna

tergiversada esconde, o del aliento a chicle

de un paladar desnudo. De eso otro que gotea

las noches y las hace implacables antes del regreso,

de las mentiras insinuantes que deslizan carteras

retornadas de un hábito negro de dulzura y hostigamiento.

Ni de esos seres que acumulan líquido de artrosis

en los glóbulos más asediados de la periferia.

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Me ha gustado, sensible en su escritura y certero en su reflexivo contenido. Abrazote vuela amigo Ben. Paco.
 
Gracias amigo, la verdad es que intento realizar una plasmación de mis ideas en verso, algo que consigo, pienso, pero de una manera todavía, un tanto rígida. Un abrazote!
 
Yo qué sabía de ruidos de abogados

de circuitos derivados de electricidad

o de secuestros a mano armada hasta

hacerles derribar las rodillas apelmazadas?

Qué sabía de las polillas que habitan

transeúntemente los silos de las oficinas,

las glorietas de la luna, y de las manivelas

que asedian e incendian la noche con amatistas

verdes y aguamarinas?

Yo sabía de esto: de carteles pegados

de espaldas quemadas o de ojos retirados

al fin del firmamento. De aquello que la luna

tergiversada esconde, o del aliento a chicle

de un paladar desnudo. De eso otro que gotea

las noches y las hace implacables antes del regreso,

de las mentiras insinuantes que deslizan carteras

retornadas de un hábito negro de dulzura y hostigamiento.

Ni de esos seres que acumulan líquido de artrosis

en los glóbulos más asediados de la periferia.

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Quien puede ver más allá, más que tu fluida poesía, grato leerte
 

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