BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo qué sabía de ruidos de abogados
de circuitos derivados de electricidad
o de secuestros a mano armada hasta
hacerles derribar las rodillas apelmazadas?
Qué sabía de las polillas que habitan
transeúntemente los silos de las oficinas,
las glorietas de la luna, y de las manivelas
que asedian e incendian la noche con amatistas
verdes y aguamarinas?
Yo sabía de esto: de carteles pegados
de espaldas quemadas o de ojos retirados
al fin del firmamento. De aquello que la luna
tergiversada esconde, o del aliento a chicle
de un paladar desnudo. De eso otro que gotea
las noches y las hace implacables antes del regreso,
de las mentiras insinuantes que deslizan carteras
retornadas de un hábito negro de dulzura y hostigamiento.
Ni de esos seres que acumulan líquido de artrosis
en los glóbulos más asediados de la periferia.
©
de circuitos derivados de electricidad
o de secuestros a mano armada hasta
hacerles derribar las rodillas apelmazadas?
Qué sabía de las polillas que habitan
transeúntemente los silos de las oficinas,
las glorietas de la luna, y de las manivelas
que asedian e incendian la noche con amatistas
verdes y aguamarinas?
Yo sabía de esto: de carteles pegados
de espaldas quemadas o de ojos retirados
al fin del firmamento. De aquello que la luna
tergiversada esconde, o del aliento a chicle
de un paladar desnudo. De eso otro que gotea
las noches y las hace implacables antes del regreso,
de las mentiras insinuantes que deslizan carteras
retornadas de un hábito negro de dulzura y hostigamiento.
Ni de esos seres que acumulan líquido de artrosis
en los glóbulos más asediados de la periferia.
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