Amarilys
Romántica soñadora
Carta recibida el 01 de noviembre 2017
Mi amor,
Hoy el sol brilla. El cielo azul acaricia los árboles rojizos y dorados. En el esplendor del otoño camino de nuevo hacia el lugar mágico...
¡Y qué felicidad verte de nuevo en el reflejo del lago! Estás sentada en esa roca mirando a lo lejos, tal vez mirándome, pensándome...
Hay en tu rostro esa expresión de ensoñación que tanto me gusta, pero ahora, lo sé estás leyéndome porque te ví con mi carta y eso es lo más estupendo.
A pesar de toda racionalidad, existe una conexión entre nosotros.
No sé porqué, no sé cómo solo siento la onda de nuestro amor. No espero respuesta tuya solo quiero ver en tu rostro el efecto extraordinario de mi poesía...
Ahora te dejo, y voy a dejar mi carta en aquel hueco de la roca donde estás sentada.
Poso en tu mano un beso suave con todo mi amor.
Tu amante del lago
El 01 de noviembre de 1817
Mi amor,
Hoy el sol brilla. El cielo azul acaricia los árboles rojizos y dorados. En el esplendor del otoño camino de nuevo hacia el lugar mágico...
¡Y qué felicidad verte de nuevo en el reflejo del lago! Estás sentada en esa roca mirando a lo lejos, tal vez mirándome, pensándome...
Hay en tu rostro esa expresión de ensoñación que tanto me gusta, pero ahora, lo sé estás leyéndome porque te ví con mi carta y eso es lo más estupendo.
A pesar de toda racionalidad, existe una conexión entre nosotros.
No sé porqué, no sé cómo solo siento la onda de nuestro amor. No espero respuesta tuya solo quiero ver en tu rostro el efecto extraordinario de mi poesía...
“ En la orilla del lago
en el cuchicheo del agua
corre el amor y la ternura,
como la sangre en nuestras venas...
El sentimiento puro, mi amor
de alegría compartida
más allá del tiempo y del espacio...
En la orilla del lago
mi Amor
un día te contaré...
en el cuchicheo del agua
corre el amor y la ternura,
como la sangre en nuestras venas...
El sentimiento puro, mi amor
de alegría compartida
más allá del tiempo y del espacio...
En la orilla del lago
mi Amor
un día te contaré...
Ahora te dejo, y voy a dejar mi carta en aquel hueco de la roca donde estás sentada.
Poso en tu mano un beso suave con todo mi amor.
Tu amante del lago
El 01 de noviembre de 1817