¿Quién canta en mi ventana?

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Edith Elvira Colqui Rojas

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¿Quién canta en mi ventana

con voz fresca y lozana,

cual pajarillo muy tierno,

temprano por la mañana,

que no le importa el invierno,

ni truenos, ni lluvia insana?



Es la voz de musa canora,

que despierta en madrugadas

a la poeta, escritora,

desvelando sus horas

con sus mágicas alas.



Es la solemne musa,

con sus vestidos turquesa

y sus liras de Erato

que entona sus gráciles cantos

muy temprano, al rayar el alba.



Oigo sus cánticos inspirados,

cual coro de ángeles,

o pajarillos alborotados,

meciéndose en mis ramajes.

¡Qué voz tan sentida tienen!

¡Qué timbres magistrales!



Venid, venid, mis musas celestiales,

en sus piletas de agua fresca desbordante,

¡Calmad mi sed a raudales!



Desciendan sus mágicas esencias,

de sándalos, orquídeas y lavandas,

sobre mi pecho y mi alma

¡Mitiguen mis ansias!



Yo escucho su canto de hadas,

elevándose a lo alto,

con sus voces místicas;

siento palpitar mi ser,

¡Me llevan entre sus alas!



Feliz, transito en su vuelos,

¡Al fin descansa mi alma,

entre sus alas suaves y albas,

sus vestidos coloridos,

sus flores olorosas

y sus bosques diversos!



Llega la dama blanca del día,

y yo... agonizando contenta,

alumbrando un verso niño.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados - safe creative
 
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¿Quién canta en mi ventana

con voz fresca y lozana,

cual pajarillo muy tierno,

temprano por la mañana,

que no le importa el invierno,

ni truenos, ni lluvia insana?



Es la voz de musa canora,

que despierta en madrugadas

a la poeta, escritora,

desvelando sus horas

con sus mágicas alas.



Es la solemne musa,

con sus vestidos turquesa

y sus liras de Erato

que entona sus gráciles cantos

muy temprano, al rayar el alba.



Oigo sus cánticos inspirados,

cual coro de ángeles,

o pajarillos alborotados,

meciéndose en mis ramajes.

¡Qué voz tan sentida tienen!

¡Qué timbres magistrales!



Venid, venid, mis musas celestiales,

en sus piletas de agua fresca desbordante,

¡Calmad mi sed a raudales!



Desciendan sus mágicas esencias,

de sándalos, orquídeas y lavandas,

sobre mi pecho y mi alma

¡Mitiguen mis ansias!



Yo escucho su canto de hadas,

elevándose a lo alto,

con sus voces místicas;

siento palpitar mi ser,

¡Me llevan entre sus alas!



Feliz, transito en su vuelos,

¡Al fin descansa mi alma,

entre sus alas suaves y albas,

sus vestidos coloridos,

sus flores olorosas

y sus bosques diversos!



Llega la dama blanca del día,

y yo... agonizando contenta,

alumbrando un verso niño.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos reservados-safe creative


Edith, que poema tan hermoso nos compartes, es fluido, con cierta elegancia poética y un contenido que embelesa.
Recibe mi saludo y buenos deseos por que pases felices días.
 
asi es la musa, esa intrusa siempre bienvenida incluso a deshoras cuando la mayoria duerme, y bien aprovechaste su visita porque produciste bellas letras, poesia con calidad e inteligencia, con el negro de la tinta y de la noche los cuales resultaron materiales exelentes, agradezco la satisfaccion que en mi ser su poesia produjo, salud y buen dia.
 
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¿Quién canta en mi ventana

con voz fresca y lozana,

cual pajarillo muy tierno,

temprano por la mañana,

que no le importa el invierno,

ni truenos, ni lluvia insana?



Es la voz de musa canora,

que despierta en madrugadas

a la poeta, escritora,

desvelando sus horas

con sus mágicas alas.



Es la solemne musa,

con sus vestidos turquesa

y sus liras de Erato

que entona sus gráciles cantos

muy temprano, al rayar el alba.



Oigo sus cánticos inspirados,

cual coro de ángeles,

o pajarillos alborotados,

meciéndose en mis ramajes.

¡Qué voz tan sentida tienen!

¡Qué timbres magistrales!



Venid, venid, mis musas celestiales,

en sus piletas de agua fresca desbordante,

¡Calmad mi sed a raudales!



Desciendan sus mágicas esencias,

de sándalos, orquídeas y lavandas,

sobre mi pecho y mi alma

¡Mitiguen mis ansias!



Yo escucho su canto de hadas,

elevándose a lo alto,

con sus voces místicas;

siento palpitar mi ser,

¡Me llevan entre sus alas!



Feliz, transito en su vuelos,

¡Al fin descansa mi alma,

entre sus alas suaves y albas,

sus vestidos coloridos,

sus flores olorosas

y sus bosques diversos!



Llega la dama blanca del día,

y yo... agonizando contenta,

alumbrando un verso niño.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos reservados-safe creative
excelente poema... vaya digno de aplausos....!
 
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