Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Hoy me acordé de ti,
fue como hojear una vieja novela
sin detenerme en sus paginas,
fue como oler
un frasco vacío de perfume barato,
fue como el humo repentino en los ojos.
El olvido tuvo un olor a rancio
a musgo encerrado
a cloro en los baños
a vino derramado sobre la cama,
a tinajas con ropa de días.
La tierra del tiempo ha sido cariñosa
contigo,
tu cadáver yace limpio
y mis ojos ¡tuyos! Entonces…
son ahora tus lapidas,
mi voz es blanca
mi alma es dócil,
mi corazón se ha emancipado
y se ha declarado habitable.
Cuanto te quise , no sé
para aquello no existe medida,
cuanto y como te extrañe
solo yo lo sé,
como te olvide...
no me lo preguntare otra vez.
Hoy me acorde de ti
y fue como acariciar una pálida cicatriz,
fue como una una lluvia que moja
para secar después,
fue como lavarme la cara
fue como despertar sin morir,
fue como vivir después
otra vez.
fue como hojear una vieja novela
sin detenerme en sus paginas,
fue como oler
un frasco vacío de perfume barato,
fue como el humo repentino en los ojos.
El olvido tuvo un olor a rancio
a musgo encerrado
a cloro en los baños
a vino derramado sobre la cama,
a tinajas con ropa de días.
La tierra del tiempo ha sido cariñosa
contigo,
tu cadáver yace limpio
y mis ojos ¡tuyos! Entonces…
son ahora tus lapidas,
mi voz es blanca
mi alma es dócil,
mi corazón se ha emancipado
y se ha declarado habitable.
Cuanto te quise , no sé
para aquello no existe medida,
cuanto y como te extrañe
solo yo lo sé,
como te olvide...
no me lo preguntare otra vez.
Hoy me acorde de ti
y fue como acariciar una pálida cicatriz,
fue como una una lluvia que moja
para secar después,
fue como lavarme la cara
fue como despertar sin morir,
fue como vivir después
otra vez.