Aquí empiezo yo éste año,
en mi tierra, que es Granada,
donde las flores del Darro
adornan su madrugada.
Sus callejas sinuosas
sembradas de melodías
cantarinas y mimosas,
lloran al amanecer
de palabra, de poesía,
de hermosura bereber.
Las aguas del río Genil
en su lecho revoltosas,
vuelan como mariposas
con alas color de abril,
terciopelo de las rosas
que perfuman los caminos.
Nací aquí, entre los trinos
y palabras musicales,
pentagramas de ternura
de poetas granaínos
que escribían las partituras:
Ayala, Montero, Rosales,
García Lorca en las alturas.
Aquí se funde el deseo
de mis versos transparentes
cuando escribo de Granada
escapando la poesía,
diluyéndose en las fuentes
del agua en Sierra Nevada.
Hago pues el equipaje
recogiendo mi maleta,
me voy para la meseta
finalizado mi viaje,
con sueños de madrugada
y mi alma de poeta.
Pero prometo volver:
¡para morir en Granada!
PepeSori
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