César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
"...El cielo que jamás podré tocar"
PD: “Hay amores imposibles... Pero sigue siendo amor”
Las canciones en inglés,
en francés "Je suis malade";
en castellano
y turco e italiano.
Lara Fabian hecha piel de mi piel,
acariciando mi nostalgia con voz diva
entre mil quinientos corazones
de duro edificio.
Me queda sangre más que oscura.
El azul
fluyendo de las alas, por el sol.
Me queda Beethoven por la luna.
La columna vertebral partida en siete
sobre los rieles del subterráneo con audífonos
y Sheryl Crow soldando piezas de rodilla,
y Serrat desnudo, viejo, con escudo.
Me queda la vereda sin pasos,
ni gana;
¡Tanto imposible y vacío que se me quedan colgados
en los versos de Miles Cyrus, Ivonne Elliman y Mercedes!
Inercia en el vómito con lágrimas,
un café negro caro y frío, dulce y frío, solo y frío...
caliente y frío, frío.
En el morbo de la salsa picante
(que duela a ver sí...)
Me queda fondo bajo el pantano asfixiante
y lluvia, granizo pardo tendido, arenas.
Balas y Silvio, te conozco,
se me ha perdido, una mujer se ha perdido...
Me he perdido
Tanto.
Tanto.
Mirelle Mathieu abrazada a mi noche.
luna de los cisnes oscuros,
negros de esta vida
como yo.
Me queda una canción de Franco en versos que pudieron ser mejores
y Lady Gaga me patea las costillas
but only one good reason.
Pablo y Martí
“adonde van los difuntos o nos condenan juntos”
y Sabina me queda en Argentina.
Tchaikovsky pulsa las madrugadas;
azabaches,
los ojos de mi hija que me miran
en las fotos.
Mi niña, me queda mi China-poesía Claridad
y mi Divina.
La música. Me queda.
Las notas en el vuelo
ascendente
en picada hacia las rocas
en subida hacia el deshielo
mortal azul del cielo.
Solo la música cuando ya no hay claveles,
ni violetas,
ni cinco con veinte pm.
La música. Me quedan, apenas, las canciones.
Apenas
sublimando mis...
Mi.
en francés "Je suis malade";
en castellano
y turco e italiano.
Lara Fabian hecha piel de mi piel,
acariciando mi nostalgia con voz diva
entre mil quinientos corazones
de duro edificio.
Me queda sangre más que oscura.
El azul
fluyendo de las alas, por el sol.
Me queda Beethoven por la luna.
La columna vertebral partida en siete
sobre los rieles del subterráneo con audífonos
y Sheryl Crow soldando piezas de rodilla,
y Serrat desnudo, viejo, con escudo.
Me queda la vereda sin pasos,
ni gana;
¡Tanto imposible y vacío que se me quedan colgados
en los versos de Miles Cyrus, Ivonne Elliman y Mercedes!
Inercia en el vómito con lágrimas,
un café negro caro y frío, dulce y frío, solo y frío...
caliente y frío, frío.
En el morbo de la salsa picante
(que duela a ver sí...)
Me queda fondo bajo el pantano asfixiante
y lluvia, granizo pardo tendido, arenas.
Balas y Silvio, te conozco,
se me ha perdido, una mujer se ha perdido...
Me he perdido
Tanto.
Tanto.
Mirelle Mathieu abrazada a mi noche.
luna de los cisnes oscuros,
negros de esta vida
como yo.
Me queda una canción de Franco en versos que pudieron ser mejores
y Lady Gaga me patea las costillas
but only one good reason.
Pablo y Martí
“adonde van los difuntos o nos condenan juntos”
y Sabina me queda en Argentina.
Tchaikovsky pulsa las madrugadas;
azabaches,
los ojos de mi hija que me miran
en las fotos.
Mi niña, me queda mi China-poesía Claridad
y mi Divina.
La música. Me queda.
Las notas en el vuelo
ascendente
en picada hacia las rocas
en subida hacia el deshielo
mortal azul del cielo.
Solo la música cuando ya no hay claveles,
ni violetas,
ni cinco con veinte pm.
La música. Me quedan, apenas, las canciones.
Apenas
sublimando mis...
Mi.
Enero y debo... (no puedo ni decirlo), 2018. César Guevara
PD: “Hay amores imposibles... Pero sigue siendo amor”
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