Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Me dirás por qué lloras?
Qué tristeza te acongoja
y vistió de aguas tu mirar.
Como un dolor persistente
que nubla el iris y pone una sombra
en esa expresión antes luminosa.
Hay una lágrima en tu mejilla.
Hay un pesar en el alma.
Si yo pudiese enjugar tu llanto…
Si mi mano acariciándote,
pudiera llevarse el sentir que te entristece…
Extraño aquel mirar alegre,
la risa pícara que iluminaba la mirada.
Dame tu mano y gastemos juntos
las lágrimas que nos quedan
y así, secos los ojos,
contemplemos el tibio sol de la mañana.
Archivos adjuntos
Última edición: