Karosea
Poeta asiduo al portal
Nunca ambicioné ser la habitante de tu mente,
sólo transitaba por esos jardines de tu corazón
adorando ese sugestivo aroma a fresias frescas
que despuntaba destellos estelares de sensación.
Nunca diseñe usurpar tu alma así desprevenida
solo seguía tu franca sonrisa amatista y musical,
me atraían aquellas largas charlas concatenadas
sin relojes, ni pausa, nos abandonábamos a estar.
Nunca fui militante de tus etéreos pensamientos,
sólo me dejaba endulzar en el huego de tu afecto.
No quise ser doncella ni fugaz estrella en tu cielo,
ni princesa de tu mundo, ni metrópoli a suplantar.
Nunca pretendí convertirme en dueña de tu mente
apenas gozaba de resguardar el latir de tu emoción,
sin oropeles de hidalguía, ni coronas, ni bastiones
me llegaba con tu imperio, aroma de mis balcones.
sólo transitaba por esos jardines de tu corazón
adorando ese sugestivo aroma a fresias frescas
que despuntaba destellos estelares de sensación.
Nunca diseñe usurpar tu alma así desprevenida
solo seguía tu franca sonrisa amatista y musical,
me atraían aquellas largas charlas concatenadas
sin relojes, ni pausa, nos abandonábamos a estar.
Nunca fui militante de tus etéreos pensamientos,
sólo me dejaba endulzar en el huego de tu afecto.
No quise ser doncella ni fugaz estrella en tu cielo,
ni princesa de tu mundo, ni metrópoli a suplantar.
Nunca pretendí convertirme en dueña de tu mente
apenas gozaba de resguardar el latir de tu emoción,
sin oropeles de hidalguía, ni coronas, ni bastiones
me llegaba con tu imperio, aroma de mis balcones.