Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día, paseando por la historia
me interesé en aquel enorme muro.
Vi ,que allí ,alguien tapaba la memoria
dejando a las mujeres en lo oscuro.
Mas la voz de la historia vino a verme
dijo: eso esta tapiado por el miedo.
Y no creas que ese muro esté inerme
que ahí dejaron a las sin sombreros.
Son mujeres cultas e inteligentes,
escritoras, artista y pensadoras
son la generación del veintisiete
las que alzaron sus voces de doctoras.
Pero aquel patriarcado decadente
se olvidaron de mí, dijo la historia.
Pensaron, esa no tendrá memoria
taparemos al mundo lo evidente.
Historia soy, mi voz es femenina
y deriva del griego investigar
me convertí en historia, voz latina
y yo no estoy dispuesta a claudicar.
Ya es momento que sepa todo el mundo,
que la historia y mujeres van unidas.
No borraran sus pasos tan fecundos
las piedras del camino y las caídas
El tiempo es mi fiel y mayor aliado
y con pequeñas cosas me hacen grande.
y tú, hoy, como poetas has quedado
del ostracismo muro liberarme
Y recuerden que soy historia y voz
palabras femeninas por derecho.
Acabemos ya con el yugo y la hoz
de un mundo masculino tan estrecho.
Mi homenaje a esas mujeres no reconocidas solo por ser mujeres
'Las Sin sombrero’ responde a un gesto simbólico de quitarse el sombrero en público que protagonizaron: Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca en la Puerta del Sol como protesta "Nos apedrearon llamándonos de todo", dice Mallo en unas grabaciones tras volver del exilio.
La generación de 27 dio grande mujeres intelectuales como Ernestina de Champourcín, María Teresa León, Concha Méndez, Maruja Mallo, María Zambrano, Rosa Chacel, Josefina de la Torre y Marga Gil Roësset, pero a ellas apenas si se las recuerdan, convivieron en el mismo tiempo que ellos compartieron amistad, se influyeron mutuamente pero sus nombres siguen sin formar parte de los creadores de aquella generación a la que pertenecen
me interesé en aquel enorme muro.
Vi ,que allí ,alguien tapaba la memoria
dejando a las mujeres en lo oscuro.
Mas la voz de la historia vino a verme
dijo: eso esta tapiado por el miedo.
Y no creas que ese muro esté inerme
que ahí dejaron a las sin sombreros.
Son mujeres cultas e inteligentes,
escritoras, artista y pensadoras
son la generación del veintisiete
las que alzaron sus voces de doctoras.
Pero aquel patriarcado decadente
se olvidaron de mí, dijo la historia.
Pensaron, esa no tendrá memoria
taparemos al mundo lo evidente.
Historia soy, mi voz es femenina
y deriva del griego investigar
me convertí en historia, voz latina
y yo no estoy dispuesta a claudicar.
Ya es momento que sepa todo el mundo,
que la historia y mujeres van unidas.
No borraran sus pasos tan fecundos
las piedras del camino y las caídas
El tiempo es mi fiel y mayor aliado
y con pequeñas cosas me hacen grande.
y tú, hoy, como poetas has quedado
del ostracismo muro liberarme
Y recuerden que soy historia y voz
palabras femeninas por derecho.
Acabemos ya con el yugo y la hoz
de un mundo masculino tan estrecho.
Mi homenaje a esas mujeres no reconocidas solo por ser mujeres
'Las Sin sombrero’ responde a un gesto simbólico de quitarse el sombrero en público que protagonizaron: Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca en la Puerta del Sol como protesta "Nos apedrearon llamándonos de todo", dice Mallo en unas grabaciones tras volver del exilio.
La generación de 27 dio grande mujeres intelectuales como Ernestina de Champourcín, María Teresa León, Concha Méndez, Maruja Mallo, María Zambrano, Rosa Chacel, Josefina de la Torre y Marga Gil Roësset, pero a ellas apenas si se las recuerdan, convivieron en el mismo tiempo que ellos compartieron amistad, se influyeron mutuamente pero sus nombres siguen sin formar parte de los creadores de aquella generación a la que pertenecen
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