Por la infancia desprotegida.
Corre niña, niña mía,
corre mi tierna gacela,
escapa de los soldados
que cobran presas de guerras.
Huye niña, niña mía,
de la mano traicionera,
que te vende o te mutila,
que a esclavitud te condena.
Huye niña, niña mía
de palabras lisonjeras,
de los abusos de aquellos
que protegerte debieran.
No permitas que te atrapen,
¡vuela, mariposa, vuela!
que no te roce las alas,
el cazador de belleza.
Si vives en jaula de oro,
danza, danza, mi pequeña,
pero ensaya cada día
para romper tus cadenas.
No vendas tu libertad,
has de cruzar la frontera;
debes luchar cada día
derribando las barreras.
Corre niña, niña mía,
corre mi tierna gacela,
escapa de los soldados
que cobran presas de guerras.
Huye niña, niña mía,
de la mano traicionera,
que te vende o te mutila,
que a esclavitud te condena.
Huye niña, niña mía
de palabras lisonjeras,
de los abusos de aquellos
que protegerte debieran.
No permitas que te atrapen,
¡vuela, mariposa, vuela!
que no te roce las alas,
el cazador de belleza.
Si vives en jaula de oro,
danza, danza, mi pequeña,
pero ensaya cada día
para romper tus cadenas.
No vendas tu libertad,
has de cruzar la frontera;
debes luchar cada día
derribando las barreras.
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