Aquella maestra

penabad57

Poeta veterano en el portal
Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.
 
Delicados versos nostalgicos.
evocando tiempos anteriores.
saludos
Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.
 
Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.
me quedo con el verso final, hermoso
 
Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.
Ayyy Penabad qué versos tan emotivos dedicas a tu recordada y querida maestra, ella, al igual que una rosa nunca morirá en tu corazón. Encantada de leerte. Besos con admiración y cariño....muááááckssss...
 
Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.


Hay seres que dejan huella en nuestra historia escolar, huellas bonitas que honran su paso por este plano, ha de ser ese encanto de la vocación de servicio que se muestra en cada una de sus acciones y gestos...me ha encanto tu dedicado penabad, se reconoce en ti una enorme sensibilidad y gratitud.
Yo recuerdos unas cuantas maestras aunque no a todas con la misma estima, peeroo tuve una que ahora esta en el cielo y ha de estar en la mismísima gloria porque fue una educadora a carta cabal, una vez le hice un dedicado por aquí.
Felicidades me encanto pasar y detenerme, gracias a tu poema viaje en el tiempo.
 
Hay seres que dejan huella en nuestra historia escolar, huellas bonitas que honran su paso por este plano, ha de ser ese encanto de la vocación de servicio que se muestra en cada una de sus acciones y gestos...me ha encanto tu dedicado penabad, se reconoce en ti una enorme sensibilidad y gratitud.
Yo recuerdos unas cuantas maestras aunque no a todas con la misma estima, peeroo tuve una que ahora esta en el cielo y ha de estar en la mismísima gloria porque fue una educadora a carta cabal, una vez le hice un dedicado por aquí.
Felicidades me encanto pasar y detenerme, gracias a tu poema viaje en el tiempo.
Agradezco tu lectura y el bonito comentario. Un saludo cordial.
 
Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.
Me encantó tu homenaje a tu maestra, y el cariño que se siente a lo largo del poema. Yo pienso que hay personas que cruzan tu vida y que su personalidad graban en tu mente algo que siempre recuerdes aunque no se puede traducirlo en palabras : "la calidez" como dices o una manera de pensar, o una idea que va a germinar...Hay profesores que son esas personas.
Enhorabuena poeta por tu bello homenaje.
Amistad poética Amarilys
 
Me encantó tu homenaje a tu maestra, y el cariño que se siente a lo largo del poema. Yo pienso que hay personas que cruzan tu vida y que su personalidad graban en tu mente algo que siempre recuerdes aunque no se puede traducirlo en palabras : "la calidez" como dices o una manera de pensar, o una idea que va a germinar...Hay profesores que son esas personas.
Enhorabuena poeta por tu bello homenaje.
Amistad poética Amarilys
Gracias, Amarilys. Me alegra que te haya gustado el poema. Un abrazo.
 
Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.
Que bella nostalgia amorosa, la infancia deja huella y en el despertar de los sentidos crecemos sin remedio amigo penabad. Me ha gustado mucho este poema. Un abrazo. Paco.
 

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