para mi abuelo charlie, ahora que ha perdido la cabeza.

charlie ía

tru váyolens
recuerdo que el
primer tren al que subí
atravesaba el río
como un relámpago rompiendo a la noche en dos.
ya lo esperábamos
desde la orilla
para subir con las ansias
con las que un adolescente sube
a la cama de una mujer mayor
aquellos escalones de una época
donde el fuego de millones de átomos
ardía
bajo nuestros pies.

pero alguien
ha quitado
la sonrisa a las negras de la avenida catorce,
que ya no venden casave en las esquinas pobres.
alguien ha traído
la falsedad de la ausencia
hasta donde el viento salubre que viene del mar
logra que se nos noten las costuras a todos.
al intentar escapar
de lo que sencillamente
no podemos.
ahora que las sonrisas amargas
nos han dejado en evidencia a los que siempre apostábamos
a favor,
solo tendremos que esperar
a que nos barra
el aguacero:
a que se desvanezca al tintineo de las gotas
el trajinar de los vagones del último tren
pudriéndose a la mitad de un parque
que ni siquiera dios visita,
y lo único en lo que podás pensar
sea en esa luz amarga
que partirá a la oscuridad en dos.
 
Muy bello poema para el abuelo Charlie, que en su enfermedad no percibirá la tristeza que encierra pero si la luz y la música de aquel tren que un día atravesaba el río. Excelente, amigo.
 
Los recuerdos quedan de haber vivido los momentoa, y en algun momento se pierden, quedando siempre una angustia.
Un saludo cordial y la invitación a leer: http://www.mundopoesia.com/foros/temas/el-corazon-en-un-grito.652490/#post-6385084

los griegos maricas decían que sus dioses, cuando querían destruir a alguien que les caía por los huevos, primero lo volvían loco.

pero yo no estoy de acuerdo con los griegos. tarde o temprano, de una manera u otra, tenemos que olvidarnos de todo para poder disfrutar del momento. del preciso instante que tenemos en la palma de la mano.

gracias por tu paso, benigno. salud.
 
Última edición:
Muy bello poema para el abuelo Charlie, que en su enfermedad no percibirá la tristeza que encierra pero si la luz y la música de aquel tren que un día atravesaba el río. Excelente, amigo.

toy seguro que el cabronazo de mi abuelo reconocería perfectamente el sonido de ese viejo tren.

otra lección que me enseñó: hay que tener los huevos para salir en medio de la tormenta a ver con nuestros propios ojos si la corriente nos arrasará.

hay que actuar contra la jodida corriente.

un abrazo luis.
 
Es triste cuando ni siquiera se nos deja ser dueños de nuestros recuerdos, de nuestra memoria. Quizá, en algunas situaciones es bueno no recordar. Supongo que si la cabeza se pierde, también nosotros con ella. Yo quiero imaginar que el abuelo Charlie se enamoró muchas veces, como muchas veces lo amaron, y que esa felicidad aún lo persigue.

Disfruté su poema.

Laila lo saluda.

la verdá, soy de la opinión del nietzche en cuánto a que la felicidad es la habilidad de percibir y sentir la cosas sin ninguna perspectiva histórica.

el pasado es un fantasma hijo de puta que susurra a tu oído cosas bien cabronas. ¿cómo sentir amor o hacer bien a los demás maes, si no nos liberamos del pasado?

juas mi abuelo charlie talvez tá hecho versh. pero sé que él sabe que aún no está too perdido. qué aún puede dar caña con la cabeza jodidamente alta.

no entrés dócilmente en esa buena noche,
la vejez debe arder y delirar
al final del día.


salud, laila.
 
Última edición:
el abuelo charlie ha perdido la cabeza, pero su nieto charlie nos ha dejado estos versos que a ambos los unen, no solo a través de la torrente sanguínea, sino por lo que han vivido juntos y por la enseñanza que le ha dejado.

un gran poema lleno de sentimientos, y yo que siempre pensé que el cabrón no lo tenía, juas juas
 
el abuelo charlie ha perdido la cabeza, pero su nieto charlie nos ha dejado estos versos que a ambos los unen, no solo a través de la torrente sanguínea, sino por lo que han vivido juntos y por la enseñanza que le ha dejado.

un gran poema lleno de sentimientos, y yo que siempre pensé que el cabrón no lo tenía, juas juas

juas juas. maecita maecita, también nos unen ciertos odios y prejuicios. estos tiempos me hacen recordar la temporada de huracanes de unos veinticinco años atrás: cuando a mitad de la noche en medio de la tormenta, el abuelo charlie y el cabroncito charlie se calzaban sus botas de hule negras como nuestros ojos. solo pa ir a ver y escuchar la fiereza del río, que indómito, amenazaba con mandarnos a tomar por culo a todos.

un saludazo pué, maecita, desde el reino del principio del final de la civilización. o del principio del final del sexo al aire libre, que eso sí que va a ser un coñazo. da caña.
 
recuerdo que el
primer tren al que subí
atravesaba el río
como un relámpago rompiendo a la noche en dos.
ya lo esperábamos
desde la orilla
para subir con las ansias
con las que un adolescente sube
a la cama de una mujer mayor
aquellos escalones de una época
donde el fuego de millones de átomos
ardía
bajo nuestros pies.

pero alguien
ha quitado
la sonrisa a las negras de la avenida catorce,
que ya no venden casave en las esquinas pobres.
alguien ha traído
la falsedad de la ausencia
hasta donde el viento salubre que viene del mar
logra que se nos noten las costuras a todos.
al intentar escapar
de lo que sencillamente
no podemos.
ahora que las sonrisas amargas
nos han dejado en evidencia a los que siempre apostábamos
a favor,
solo tendremos que esperar
a que nos barra
el aguacero:
a que se desvanezca al tintineo de las gotas
el trajinar de los vagones del último tren
pudriéndose a la mitad de un parque
que ni siquiera dios visita,
y lo único en lo que podás pensar
sea en esa luz amarga
que partirá a la oscuridad en dos.
Suelo leerte.


Tus letras me gustaron,pero todavía no me ganaste.
Quizás en la próxima.
Recordar siempre duele.
El dolor nos hace recordar
 
recuerdo que el
primer tren al que subí
atravesaba el río
como un relámpago rompiendo a la noche en dos.
ya lo esperábamos
desde la orilla
para subir con las ansias
con las que un adolescente sube
a la cama de una mujer mayor
aquellos escalones de una época
donde el fuego de millones de átomos
ardía
bajo nuestros pies.

pero alguien
ha quitado
la sonrisa a las negras de la avenida catorce,
que ya no venden casave en las esquinas pobres.
alguien ha traído
la falsedad de la ausencia
hasta donde el viento salubre que viene del mar
logra que se nos noten las costuras a todos.
al intentar escapar
de lo que sencillamente
no podemos.
ahora que las sonrisas amargas
nos han dejado en evidencia a los que siempre apostábamos
a favor,
solo tendremos que esperar
a que nos barra
el aguacero:
a que se desvanezca al tintineo de las gotas
el trajinar de los vagones del último tren
pudriéndose a la mitad de un parque
que ni siquiera dios visita,
y lo único en lo que podás pensar
sea en esa luz amarga
que partirá a la oscuridad en dos.

La más perfecta máquina es el ser humano( en mi absurda opinión) , las vivencias son como ese salitre marino que marca la piel con huellas imborrables. No sé puede guardar tanto en un disco duro o si?
Será que es parte de esa perfección humana dejar de existir en el pasado y reiniciarse liberando datos? Será que es el mecanismo de perder memoria y ganar paz?
Creo que mirándolo desde este absurdo mi punto de vista tu abuelo no ha perdido la cabeza , simplemente regresó a la cordura.
Leerte me parece muy interesante y ameno.
Un gusto amigo.
Saludos.
 
La más perfecta máquina es el ser humano( en mi absurda opinión) , las vivencias son como ese salitre marino que marca la piel con huellas imborrables. No sé puede guardar tanto en un disco duro o si?
Será que es parte de esa perfección humana dejar de existir en el pasado y reiniciarse liberando datos? Será que es el mecanismo de perder memoria y ganar paz?
Creo que mirándolo desde este absurdo mi punto de vista tu abuelo no ha perdido la cabeza , simplemente regresó a la cordura.
Leerte me parece muy interesante y ameno.
Un gusto amigo.
Saludos.

sí, ganó paz. mi abuelo charlie murió hace unas semanas, y dejó atrás el tren, el parque, la bicicleta, las caminatas a la ferretería al otro lado de la línea, las visitas al río bajo la tempestad, los recuerdos de la niñez en la montaña.

aunque perdamos la cabeza, la memoria queda. la memoria se sostiene, a través de esas historias que pasan a nuestros hijos, nietos, a quienes nos recordarán aunque el río crezca y se lleve todo el barrio por delante.

gracias por tu amable visita luviam.

un saludo.
 
recuerdo que el
primer tren al que subí
atravesaba el río
como un relámpago rompiendo a la noche en dos.
ya lo esperábamos
desde la orilla
para subir con las ansias
con las que un adolescente sube
a la cama de una mujer mayor
aquellos escalones de una época
donde el fuego de millones de átomos
ardía
bajo nuestros pies.

pero alguien
ha quitado
la sonrisa a las negras de la avenida catorce,
que ya no venden casave en las esquinas pobres.
alguien ha traído
la falsedad de la ausencia
hasta donde el viento salubre que viene del mar
logra que se nos noten las costuras a todos.
al intentar escapar
de lo que sencillamente
no podemos.
ahora que las sonrisas amargas
nos han dejado en evidencia a los que siempre apostábamos
a favor,
solo tendremos que esperar
a que nos barra
el aguacero:
a que se desvanezca al tintineo de las gotas
el trajinar de los vagones del último tren
pudriéndose a la mitad de un parque
que ni siquiera dios visita,
y lo único en lo que podás pensar
sea en esa luz amarga
que partirá a la oscuridad en dos.
Me gusta mucho tu poesía en forma y fondo
Buenas imágenes que permiten visualizar
la inspiración que te acompañó cuando escribiste.
Saludos. Muchas gracias charlie ía,
 

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