lesmo
Poeta veterano en el portal
No tardes y libérame del ciego
con el barro que abre la mirada,
y del sordo que ignora tu llamada
con la chispa rugiente de tu fuego.
Ahoga el vozarrón que tiene el ego,
aquel que en el azogue es casi nada,
y allí, cuando descubra su emboscada,
que sepa cuánto arrastro de ser lego.
Aparta de mi boca y mi conciencia
al ensoberbecido ángel mudo,
que oculta, que disfraza y que silencia.
Así, como el ladrón, es como acudo
a Ti, el desmemoriado; tu sentencia:
la túnica del pródigo desnudo.
con el barro que abre la mirada,
y del sordo que ignora tu llamada
con la chispa rugiente de tu fuego.
Ahoga el vozarrón que tiene el ego,
aquel que en el azogue es casi nada,
y allí, cuando descubra su emboscada,
que sepa cuánto arrastro de ser lego.
Aparta de mi boca y mi conciencia
al ensoberbecido ángel mudo,
que oculta, que disfraza y que silencia.
Así, como el ladrón, es como acudo
a Ti, el desmemoriado; tu sentencia:
la túnica del pródigo desnudo.
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