Lluviosa primavera

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Canta

entre el cielo y le calle

la lluvia fría.

Baila

antes mis ojos ausentes

el agua

acompañada del viento.

Se mecen inquietos los árboles

atados a la acera,

rodeados de una tarde

cada vez mas obscura.

Marzo,

de nieve envuelto

se amarra fuerte

a un duro invierno.

Las luces del día se alargan

luchando apenas

con las tinieblas tristes.

El jazmín y el azahar

esperan inquietos,

con sus capullos

a punto de primavera,

para que el primer sol cálido

les deje expulsar su blancura,

les deje invadir el espacio

que su alma desea

penetrando casi imperceptible

por todos los sentidos

que se dejen tocar

de su alada presencia

con la lluvia

cantando y bailando

casi toda la primavera.
 
Canta

entre el cielo y le calle

la lluvia fría.

Baila

antes mis ojos ausentes

el agua

acompañada del viento.

Se mecen inquietos los árboles

atados a la acera,

rodeados de una tarde

cada vez mas obscura.

Marzo,

de nieve envuelto

se amarra fuerte

a un duro invierno.

Las luces del día se alargan

luchando apenas

con las tinieblas tristes.

El jazmín y el azahar

esperan inquietos,

con sus capullos

a punto de primavera,

para que el primer sol cálido

les deje expulsar su blancura,

les deje invadir el espacio

que su alma desea

penetrando casi imperceptible

por todos los sentidos

que se dejen tocar

de su alada presencia

con la lluvia

cantando y bailando

casi toda la primavera.
Que bonito poema, la primavera está llamando a la puerta pero los últimos estertores del invierno aún respiran. siempre disfruto leyéndote amiga María. Abrazote vuela. Paco.
 
Canta

entre el cielo y le calle

la lluvia fría.

Baila

antes mis ojos ausentes

el agua

acompañada del viento.

Se mecen inquietos los árboles

atados a la acera,

rodeados de una tarde

cada vez mas obscura.

Marzo,

de nieve envuelto

se amarra fuerte

a un duro invierno.

Las luces del día se alargan

luchando apenas

con las tinieblas tristes.

El jazmín y el azahar

esperan inquietos,

con sus capullos

a punto de primavera,

para que el primer sol cálido

les deje expulsar su blancura,

les deje invadir el espacio

que su alma desea

penetrando casi imperceptible

por todos los sentidos

que se dejen tocar

de su alada presencia

con la lluvia

cantando y bailando

casi toda la primavera.
Formas donde la naturaleza va dejando secuencias.
humedad abierta en ese deseo del alma que se anuda
en un responsabilidad melancolia. me gustó mucho
saludos amables de luzyabsenta
 

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