Amiga

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Hoy se ha marchado

un poco de esperanza de mi vida;

hoy ha anegado el día

una realidad tibia.

La tarde resbala lenta

por mi ventana,

la luz brilla aun

entre el cielo y la calle,

y mis sentimientos

están mas serenos que nunca

atrapando el susurro de la claridad

que las horas

y mi corazón

tanto ansían.

Suspendo mis ojos

mas allá de los tejados

y absorbo una serenidad

no conocida por mi,

la serenidad con la esperanza medida,

la que no esta atada a los deseos,

la que me amarra fuerte

a los huecos de la vida.

Como una amiga me acompaña,

sin reproches,

sin falsedades,

manchada de realidad,

vestida de ilusión

pero con un paso lento

en una mañana con el calor dentro,

la que me lleva a la sombra

me halaga con el descanso

y no me exige.

La que desearía ser yo

en muchos momentos
 
Hoy se ha marchado

un poco de esperanza de mi vida;

hoy ha anegado el día

una realidad tibia.

La tarde resbala lenta

por mi ventana,

la luz brilla aun

entre el cielo y la calle,

y mis sentimientos

están mas serenos que nunca

atrapando el susurro de la claridad

que las horas

y mi corazón

tanto ansían.

Suspendo mis ojos

mas allá de los tejados

y absorbo una serenidad

no conocida por mi,

la serenidad con la esperanza medida,

la que no esta atada a los deseos,

la que me amarra fuerte

a los huecos de la vida.

Como una amiga me acompaña,

sin reproches,

sin falsedades,

manchada de realidad,

vestida de ilusión

pero con un paso lento

en una mañana con el calor dentro,

la que me lleva a la sombra

me halaga con el descanso

y no me exige.

La que desearía ser yo

en muchos momentos


Es una buena compañera , la serenidad, que deja que el alma fluya hacia horizontes insospechados apreciando el paso de lo intangible, del detalle espiritual que nutre de poesía.
Me gusto mucho tu inspiración
María, gracias por compartirte.
 
Hoy se ha marchado

un poco de esperanza de mi vida;

hoy ha anegado el día

una realidad tibia.

La tarde resbala lenta

por mi ventana,

la luz brilla aun

entre el cielo y la calle,

y mis sentimientos

están mas serenos que nunca

atrapando el susurro de la claridad

que las horas

y mi corazón

tanto ansían.

Suspendo mis ojos

mas allá de los tejados

y absorbo una serenidad

no conocida por mi,

la serenidad con la esperanza medida,

la que no esta atada a los deseos,

la que me amarra fuerte

a los huecos de la vida.

Como una amiga me acompaña,

sin reproches,

sin falsedades,

manchada de realidad,

vestida de ilusión

pero con un paso lento

en una mañana con el calor dentro,

la que me lleva a la sombra

me halaga con el descanso

y no me exige.

La que desearía ser yo

en muchos momentos

Buenos y profundos versos nos pones de desayuno amiga María. Siempre es un placer despertar con buena poesía y sin duda la tuya lo es.
Mi enhorabuena. Un fuerte abrazo.
 
Hoy se ha marchado

un poco de esperanza de mi vida;

hoy ha anegado el día

una realidad tibia.

La tarde resbala lenta

por mi ventana,

la luz brilla aun

entre el cielo y la calle,

y mis sentimientos

están mas serenos que nunca

atrapando el susurro de la claridad

que las horas

y mi corazón

tanto ansían.

Suspendo mis ojos

mas allá de los tejados

y absorbo una serenidad

no conocida por mi,

la serenidad con la esperanza medida,

la que no esta atada a los deseos,

la que me amarra fuerte

a los huecos de la vida.

Como una amiga me acompaña,

sin reproches,

sin falsedades,

manchada de realidad,

vestida de ilusión

pero con un paso lento

en una mañana con el calor dentro,

la que me lleva a la sombra

me halaga con el descanso

y no me exige.

La que desearía ser yo

en muchos momentos
Siempre me transmiten serenidad tus bellos poemas y en este caso más, yo soy muy inquieto y rara vez estoy así de calmado por eso lo valoro tanto. Abrazote vuela amiga María. Paco.
 
Hoy se ha marchado

un poco de esperanza de mi vida;

hoy ha anegado el día

una realidad tibia.

La tarde resbala lenta

por mi ventana,

la luz brilla aun

entre el cielo y la calle,

y mis sentimientos

están mas serenos que nunca

atrapando el susurro de la claridad

que las horas

y mi corazón

tanto ansían.

Suspendo mis ojos

mas allá de los tejados

y absorbo una serenidad

no conocida por mi,

la serenidad con la esperanza medida,

la que no esta atada a los deseos,

la que me amarra fuerte

a los huecos de la vida.

Como una amiga me acompaña,

sin reproches,

sin falsedades,

manchada de realidad,

vestida de ilusión

pero con un paso lento

en una mañana con el calor dentro,

la que me lleva a la sombra

me halaga con el descanso

y no me exige.

La que desearía ser yo

en muchos momentos
Describes muy bién ese sentimiento de serenidad . Un abrazo.
Jazmín.
 

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