Tristeza que acompaña su mirada.
Desdicha dolorosa y complaciente,
desgracia que florece cual simiente
plantada en el albor y abandonada.
Su congoja es febril, desaliñada.
La mirada perdida, el alma ausente.
Un pesar que navega por su mente
dolorida y sin fe; desarraigada.
Tanto dolor encierra su mirada
que brota en su pupila transparente
la gota de una perla nacarada.
Por eso la nostalgia recordada
arremete al poeta dulcemente
para pintar de azul la madrugada.
PepeSori
Desdicha dolorosa y complaciente,
desgracia que florece cual simiente
plantada en el albor y abandonada.
Su congoja es febril, desaliñada.
La mirada perdida, el alma ausente.
Un pesar que navega por su mente
dolorida y sin fe; desarraigada.
Tanto dolor encierra su mirada
que brota en su pupila transparente
la gota de una perla nacarada.
Por eso la nostalgia recordada
arremete al poeta dulcemente
para pintar de azul la madrugada.
PepeSori
Última edición: