Ya es muy tarde (Cuartetos)

1390615643739139.jpg

Hoy hay tristeza, es tarde... ¡Ya está muerta!
Rogaba mucho por un chocolate
y una taza de té, cocoa o mate
para cantar, soñar y estar despierta.

Tenía rostro diáfano y ajado,
y su voz musitaba un hondo auxilio,
nadie entendía del amargo exilio
ni del dolor de un ser acongojado.

En las noches se oía su oración;
tenía por amigo al viejo gato.
Quería amor genuino y no el barato;
pues quería sanar su corazón.

Miraba fijamente estando ciega
con su destello añil de luz azul,
entristecía su alma no gandul
con la agria lluvia que la vista riega.

Tanto amaba y besaba a sus seis nietos
y, a veces, hostigaba esa ternura;
parecía que amar fue su locura,
y ser humilde y mansa, sus decretos.

Sollozaba en su silla de rüedas.
Quedóse viuda, se sentía sola...,
nadie entendió que la vejez inmola
es como un hacha entre las arboledas.

Hoy ha muerto, es letal, trágico y cierto,
como niños lloramos por su ausencia,
es en vano la culpa y penitencia,
hoy no quisiéramos pensar que ha muerto.

Ni ojos azules, ni su trenza blanca,
su silla trémula, su cama fría...
Nos dona un colosal vacío el día
y el dolor que el presente nunca arranca.

Abuela humilde y madre... Cómo arde
la voz por enmendar el cruel pasado,
verla viva es deseo codiciado,
pero es en vano, falleció y... ¡ya es tarde!

 
Última edición:
Sentidos versos, Emilio.

Una abuela, por lo general, es amorosa y siempre dadora de un inmenso y genuino cariño.

Me gustaron tus cuartetos.

Un abrazo.
 
Sentidos versos, Emilio.

Una abuela, por lo general, es amorosa y siempre dadora de un inmenso y genuino cariño.

Me gustaron tus cuartetos.

Un abrazo.
Gracias amigo! Aunque debo contar con tristeza que esta elegía tiene un 98% lo de la historia de mi abuela...
Una mujer humilde que no era muy tomada en cuenta y a veces cansaba lo que hablaba, nosotros le dábamos algo de desdén y cuando quedó viudo agarró delirios de ver a su esposo, luego su silla de ruedas y la vejez y enfermedad que la fue acabando..
Tristes letras para mi alma dolidas, aunque yo siempre traté de ser el más querendón con ella y tengo la conciencia tranquila... Por momentos me lleva algo de nostalgia y es la segunda vez que escribo sobre este tema...

Saludos Joel
 
Tristes cuartetos, la soledad es lastimosa, a veces incomprensible por parte de los otros. Lo importante es haber hecho lo que se sentía en su momento, Ella quería amor genuino. Saluditos Anthony.
 
1390615643739139.jpg

Hoy hay tristeza, es tarde... ¡Ya está muerta!
Rogaba mucho por un chocolate
y una taza de té, cocoa o mate
para cantar, soñar y estar despierta.

Tenía rostro diáfano y ajado,
y su voz musitaba un hondo auxilio,
nadie entendía del amargo exilio
ni del dolor de un ser acongojado.

En las noches se oía su oración;
tenía por amigo al viejo gato.
Quería amor genuino y no el barato;
pues quería sanar su corazón.

Miraba fijamente estando ciega
con su destello añil de luz azul,
entristecía su alma no gandul
con la agria lluvia que la vista riega.

Tanto amaba y besaba a sus nïetos
y, a veces, hostigaba esa ternura;
parecía que amar fue su locura,
y ser humilde y mansa, sus decretos.

Sollozaba en su silla de rüedas.
Como era viuda se sentía sola...,
nadie entendió que la vejez inmola
es como un hacha entre las arboledas.

Hoy ha muerto, es letal, trágico y cierto,
como niños lloramos por su ausencia,
es en vano la culpa y penitencia,
hoy no quisiéramos pensar que ha muerto.

Ni ojos azules, ni su trenza blanca,
su silla trémula, su cama fría...
Nos dona un colosal vacío el día
y el dolor que el presente nunca arranca.

Abuela humilde y madre... Cómo arde
la voz por enmendar el cruel pasado,
verla viva es deseo codiciado,
pero es en vano, falleció y... ¡ya es tarde!

Un poema precioso, Emilio, que me ha conmovido a esa abuelita que ya tristemente falleció. Te deseo suerte en el concurso y seguro que Darío te dará el APTO.

Saludos cordiales.

Mouse
 
1390615643739139.jpg

Hoy hay tristeza, es tarde... ¡Ya está muerta!
Rogaba mucho por un chocolate
y una taza de té, cocoa o mate
para cantar, soñar y estar despierta.

Tenía rostro diáfano y ajado,
y su voz musitaba un hondo auxilio,
nadie entendía del amargo exilio
ni del dolor de un ser acongojado.

En las noches se oía su oración;
tenía por amigo al viejo gato.
Quería amor genuino y no el barato;
pues quería sanar su corazón.

Miraba fijamente estando ciega
con su destello añil de luz azul,
entristecía su alma no gandul
con la agria lluvia que la vista riega.

Tanto amaba y besaba a sus seis nietos
y, a veces, hostigaba esa ternura;
parecía que amar fue su locura,
y ser humilde y mansa, sus decretos.

Sollozaba en su silla de rüedas.
Quedóse viuda, se sentía sola...,
nadie entendió que la vejez inmola
es como un hacha entre las arboledas.

Hoy ha muerto, es letal, trágico y cierto,
como niños lloramos por su ausencia,
es en vano la culpa y penitencia,
hoy no quisiéramos pensar que ha muerto.

Ni ojos azules, ni su trenza blanca,
su silla trémula, su cama fría...
Nos dona un colosal vacío el día
y el dolor que el presente nunca arranca.

Abuela humilde y madre... Cómo arde
la voz por enmendar el cruel pasado,
verla viva es deseo codiciado,
pero es en vano, falleció y... ¡ya es tarde!

Conmovedor y sentido trabajo, el cual se despliega desde tu corazón con toda su tristeza.

El trabajo es correcto.

Es APTO.

Saludos y éxitos.
 
1390615643739139.jpg

Hoy hay tristeza, es tarde... ¡Ya está muerta!
Rogaba mucho por un chocolate
y una taza de té, cocoa o mate
para cantar, soñar y estar despierta.

Tenía rostro diáfano y ajado,
y su voz musitaba un hondo auxilio,
nadie entendía del amargo exilio
ni del dolor de un ser acongojado.

En las noches se oía su oración;
tenía por amigo al viejo gato.
Quería amor genuino y no el barato;
pues quería sanar su corazón.

Miraba fijamente estando ciega
con su destello añil de luz azul,
entristecía su alma no gandul
con la agria lluvia que la vista riega.

Tanto amaba y besaba a sus seis nietos
y, a veces, hostigaba esa ternura;
parecía que amar fue su locura,
y ser humilde y mansa, sus decretos.

Sollozaba en su silla de rüedas.
Quedóse viuda, se sentía sola...,
nadie entendió que la vejez inmola
es como un hacha entre las arboledas.

Hoy ha muerto, es letal, trágico y cierto,
como niños lloramos por su ausencia,
es en vano la culpa y penitencia,
hoy no quisiéramos pensar que ha muerto.

Ni ojos azules, ni su trenza blanca,
su silla trémula, su cama fría...
Nos dona un colosal vacío el día
y el dolor que el presente nunca arranca.

Abuela humilde y madre... Cómo arde
la voz por enmendar el cruel pasado,
verla viva es deseo codiciado,
pero es en vano, falleció y... ¡ya es tarde!
Enhorabuena Emilio por tu merecido lauro.

Un abrazo

Mouse
 
1390615643739139.jpg

Hoy hay tristeza, es tarde... ¡Ya está muerta!
Rogaba mucho por un chocolate
y una taza de té, cocoa o mate
para cantar, soñar y estar despierta.

Tenía rostro diáfano y ajado,
y su voz musitaba un hondo auxilio,
nadie entendía del amargo exilio
ni del dolor de un ser acongojado.

En las noches se oía su oración;
tenía por amigo al viejo gato.
Quería amor genuino y no el barato;
pues quería sanar su corazón.

Miraba fijamente estando ciega
con su destello añil de luz azul,
entristecía su alma no gandul
con la agria lluvia que la vista riega.

Tanto amaba y besaba a sus seis nietos
y, a veces, hostigaba esa ternura;
parecía que amar fue su locura,
y ser humilde y mansa, sus decretos.

Sollozaba en su silla de rüedas.
Quedóse viuda, se sentía sola...,
nadie entendió que la vejez inmola
es como un hacha entre las arboledas.

Hoy ha muerto, es letal, trágico y cierto,
como niños lloramos por su ausencia,
es en vano la culpa y penitencia,
hoy no quisiéramos pensar que ha muerto.

Ni ojos azules, ni su trenza blanca,
su silla trémula, su cama fría...
Nos dona un colosal vacío el día
y el dolor que el presente nunca arranca.

Abuela humilde y madre... Cómo arde
la voz por enmendar el cruel pasado,
verla viva es deseo codiciado,
pero es en vano, falleció y... ¡ya es tarde!
Como en su momento creo recordar te lo dije: es fantástico y celebro de ccorazón el reconocimiento adjudicado
Un abrazo Emilo
 
1390615643739139.jpg

Hoy hay tristeza, es tarde... ¡Ya está muerta!
Rogaba mucho por un chocolate
y una taza de té, cocoa o mate
para cantar, soñar y estar despierta.

Tenía rostro diáfano y ajado,
y su voz musitaba un hondo auxilio,
nadie entendía del amargo exilio
ni del dolor de un ser acongojado.

En las noches se oía su oración;
tenía por amigo al viejo gato.
Quería amor genuino y no el barato;
pues quería sanar su corazón.

Miraba fijamente estando ciega
con su destello añil de luz azul,
entristecía su alma no gandul
con la agria lluvia que la vista riega.

Tanto amaba y besaba a sus seis nietos
y, a veces, hostigaba esa ternura;
parecía que amar fue su locura,
y ser humilde y mansa, sus decretos.

Sollozaba en su silla de rüedas.
Quedóse viuda, se sentía sola...,
nadie entendió que la vejez inmola
es como un hacha entre las arboledas.

Hoy ha muerto, es letal, trágico y cierto,
como niños lloramos por su ausencia,
es en vano la culpa y penitencia,
hoy no quisiéramos pensar que ha muerto.

Ni ojos azules, ni su trenza blanca,
su silla trémula, su cama fría...
Nos dona un colosal vacío el día
y el dolor que el presente nunca arranca.

Abuela humilde y madre... Cómo arde
la voz por enmendar el cruel pasado,
verla viva es deseo codiciado,
pero es en vano, falleció y... ¡ya es tarde!

Muy emotivo tu poema Emilio, y muy merecida tu copa. Un abrazo enorme hasta tu Perú querido amigo.-
 
1390615643739139.jpg

Hoy hay tristeza, es tarde... ¡Ya está muerta!
Rogaba mucho por un chocolate
y una taza de té, cocoa o mate
para cantar, soñar y estar despierta.

Tenía rostro diáfano y ajado,
y su voz musitaba un hondo auxilio,
nadie entendía del amargo exilio
ni del dolor de un ser acongojado.

En las noches se oía su oración;
tenía por amigo al viejo gato.
Quería amor genuino y no el barato;
pues quería sanar su corazón.

Miraba fijamente estando ciega
con su destello añil de luz azul,
entristecía su alma no gandul
con la agria lluvia que la vista riega.

Tanto amaba y besaba a sus seis nietos
y, a veces, hostigaba esa ternura;
parecía que amar fue su locura,
y ser humilde y mansa, sus decretos.

Sollozaba en su silla de rüedas.
Quedóse viuda, se sentía sola...,
nadie entendió que la vejez inmola
es como un hacha entre las arboledas.

Hoy ha muerto, es letal, trágico y cierto,
como niños lloramos por su ausencia,
es en vano la culpa y penitencia,
hoy no quisiéramos pensar que ha muerto.

Ni ojos azules, ni su trenza blanca,
su silla trémula, su cama fría...
Nos dona un colosal vacío el día
y el dolor que el presente nunca arranca.

Abuela humilde y madre... Cómo arde
la voz por enmendar el cruel pasado,
verla viva es deseo codiciado,
pero es en vano, falleció y... ¡ya es tarde!

Mi sincera felicitación por el merecido reconocimiento a este tierno poema lleno de amor.

Abrazos Abrahám.
 
Hola...
nostálgicos versos para homenajear y recordar a tu abuela, te dejo un gran abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba