El aroma
Me asomé a la terraza
por un instante yo solo
y una fresca noche daba
aroma de viejos chopos.
El cielo blanco, y el agua
en el parque silencioso
iba esparciendo hilos de arpa
ante mis serenos ojos.
¡Qué canción de madrugada!
¡Qué instante para mi todo!
¡Qué pura era su palabra
en el silencio sonoro!
Aquella noche aromada
olía a amor de otoño,
y la lluvia en su cantata
daba al cielo notas de oro.
Aquella noche no acababa,
yo estaba mudo y absorto
disfrutando de la nada
sin saber por qué ni como.
Y al llegar la voz del alba
donde el alma toca fondo,
tan sólo el agua cantaba
en el parque silencioso.
Luis
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