Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Inolvidable esposo mío:
Aún recuerdo el día que te vi partir a ese viaje del cual nunca regresaste. Nunca espere volver a verte en un ataúd, inerte y callado esperando por mi en una funeraria vacía de un país extraño.
Esa Isla contará en su historia que un día recibió la visita de un turista que viajó a través de la distancia para conocer la belleza de sus alrededores y fue sorprendido por la muerte. Ahora su espíritu navega las aguas del océano buscando su regreso a casa.
Desde tu partida no ha habido un solo día que no piense en ti... Que no te extrañe. Vivir tus sueños y terminar tu lista de proyectos me ha ayudado a poder sobrevivir. Tu ausencia me ha dejado un enorme vacío que cada día de tiempo que pasa me recuerda que todo era mejor cuando estabas tú. Si puedes verme como creo que lo haces podrás darte cuenta de la falta que nos haces y de lo mucho que te extrañamos.
Te has perdido de todo lo que siempre soñaste poder presenciar. (Especialmente las graduaciones de nuestros niños).
Nuestros hijos han seguido sus sueños. Han abierto sus alas y han emprendido su vuelo, volando lejos de nuestro nido. Cada uno vive en un lugar opuesto del país. En cambio, yo sigo en el mismo lugar donde me dejaste. Adonde más querría ir?
Hoy día mis fantasmas y mis recuerdos son mi única compañía en mis noches de soledad. Sin ti, nunca nada volverá a ser igual.
Vivo amando tu recuerdo, bajo las alas de tu abrigo. Sin importar que me depare el destino, vivirás en cada uno de mis latidos.
Te amaré por siempre.
En memoria del único hombre que he amado en mi vida.
José L. López en el aniversario de su muerte.
Aún recuerdo el día que te vi partir a ese viaje del cual nunca regresaste. Nunca espere volver a verte en un ataúd, inerte y callado esperando por mi en una funeraria vacía de un país extraño.
Esa Isla contará en su historia que un día recibió la visita de un turista que viajó a través de la distancia para conocer la belleza de sus alrededores y fue sorprendido por la muerte. Ahora su espíritu navega las aguas del océano buscando su regreso a casa.
Desde tu partida no ha habido un solo día que no piense en ti... Que no te extrañe. Vivir tus sueños y terminar tu lista de proyectos me ha ayudado a poder sobrevivir. Tu ausencia me ha dejado un enorme vacío que cada día de tiempo que pasa me recuerda que todo era mejor cuando estabas tú. Si puedes verme como creo que lo haces podrás darte cuenta de la falta que nos haces y de lo mucho que te extrañamos.
Te has perdido de todo lo que siempre soñaste poder presenciar. (Especialmente las graduaciones de nuestros niños).
Nuestros hijos han seguido sus sueños. Han abierto sus alas y han emprendido su vuelo, volando lejos de nuestro nido. Cada uno vive en un lugar opuesto del país. En cambio, yo sigo en el mismo lugar donde me dejaste. Adonde más querría ir?
Hoy día mis fantasmas y mis recuerdos son mi única compañía en mis noches de soledad. Sin ti, nunca nada volverá a ser igual.
Vivo amando tu recuerdo, bajo las alas de tu abrigo. Sin importar que me depare el destino, vivirás en cada uno de mis latidos.
Te amaré por siempre.
En memoria del único hombre que he amado en mi vida.
José L. López en el aniversario de su muerte.
Última edición: