Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Federico del espanto,
luz de los negros espejos,
la luna te está mirando,
ángel caído y eterno.
Sabedora de tu muerte,
su voz muda se desgarra;
do re mi fa sol la si,
al viento las notas lanzas.
Al oírlas reverdecen,
laurel, romero y retama.
Duerme, duerme, “niño – ave”,
que vela la luna blanca.
luz de los negros espejos,
la luna te está mirando,
ángel caído y eterno.
Sabedora de tu muerte,
su voz muda se desgarra;
do re mi fa sol la si,
al viento las notas lanzas.
Al oírlas reverdecen,
laurel, romero y retama.
Duerme, duerme, “niño – ave”,
que vela la luna blanca.