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Romance del "niño-ave"

Luis Adolfo

Poeta que considera el portal su segunda casa
Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
 

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Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
Profundo y sentido poema, Luis. Un placer leerte.
Saludos.
 
Profundo y sentido poema, Luis. Un placer leerte.
Saludos.

Gracias, Ángel. No es muy canónico, pues creo que el romance tradicional conserva una uniformidad en la asonancia de las rimas de los versos pares. En los primeros versos la asonancia “eo” rompe con la uniformidad luego seguida con las rimas en “aa”. En fin, no es raro en mí este tipo de imperfecciones. Abrazos.
 
Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
Es tu estilo y es muy responsable, fue un gusto leerte.
 
Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
Lorquiano por los cuatro costados, sabes lo que me gustó.
Con todo afecto, un abrazo.
Salva.
 
Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
Ayyy Luís Adolfo qué romance tan bonito a Lorca, la luna brilla más en tus versos cuando te refieres a él, a nuestro Federico del alma, triste su suerte, como todo hijo de luna... Me ha ecantado leerte querido amigo, siempre me encanta... millones de besos a tu corazón de amigo y de poeta...........muáááááacksssss...
 
Ayyy Luís Adolfo qué romance tan bonito a Lorca, la luna brilla más en tus versos cuando te refieres a él, a nuestro Federico del alma, triste su suerte, como todo hijo de luna... Me ha ecantado leerte querido amigo, siempre me encanta... millones de besos a tu corazón de amigo y de poeta...........muáááááacksssss...

Gracias preciosa (por dentro y por fuera). Abrazos.
 
Un poema muy hermoso este que creo que dedicas a Lorca, Luis Adolfo, recordando su injusta muerte como queda bien patente en esa primera estrofa que yo considero como una redondilla asonante que sirve de preámbulo al romance propiamente dicho, ya que tiene rimas diferentes al al resto del poema además de tenerlas en los versos pares e impares. Tú mismo has hecho esa puntualización sobre esa "heterodoxia " que te has permitido en el poema y que no veo mal.

Un excelente homenaje nuestro poeta universal.

Te felicito.

Un cordial saludo.

Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
 
Última edición:
Un poema muy hermoso este que creo que dedicas a Lorca, Luis Adolfo, recordando su injusta muerte como queda bien patente en esa primera estrofa que yo considero como una redondilla asonante que sirve de preámbulo al romance propiamente dicho, ya que tiene rimas diferentes al al resto del poema además de tenerlas en los versos pares e impares. Tú mismo has hecho esa puntualización sobre esa "heterodoxia " que te has permitido en el poema y que no veo mal.

Un excelente homenaje nuestro poeta universal.

Te felicito.

Un cordial saludo.


Muy acertado comentario, Juan. Ese espanto es más bien el compañero que acompañó a Lorca hasta la muerte, pues como bien sabes le aterrorizaba la idea de la muerte y fue una obsesión en su vida. En cualquier caso tu interpretación también encaja desde luego en el contexto del poema. Gracias y abrazos.
 
Federico del espanto,
luz de los negros espejos,
la luna te está mirando,
ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,
su voz muda se desgarra;
do re mi fa sol la si,
al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,
laurel, romero y retama.
Duerme, duerme, “niño – ave”,
que vela la luna blanca.

Esto lo leí hace días, pero no tenía tiempo para comentar, así que me acerco hoy de nuevo. Es cierto que no se le puede llamar romance, es corto y no mantiene la rima, pero perfectamente entra en clásica como una cuarteta de introducción y un romance posterior.

A mí me hubiera gustado más extensión en la parte arromanzada, me pareció muy buena.

Te dejé la cita con una sugerencia de presentación para el poema, simplemente separar en estrofas de cuatro versos.

Saludos.
Sergio.
 
Esto lo leí hace días, pero no tenía tiempo para comentar, así que me acerco hoy de nuevo. Es cierto que no se le puede llamar romance, es corto y no mantiene la rima, pero perfectamente entra en clásica como una cuarteta de introducción y un romance posterior.

A mí me hubiera gustado más extensión en la parte arromanzada, me pareció muy buena.

Te dejé la cita con una sugerencia de presentación para el poema, simplemente separar en estrofas de cuatro versos.

Saludos.
Sergio.

Muchas gracias Sergio por tu amable y siempre bien recibido comentario. Yo no soy un experto en poesía clásica, sin embargo me apasiona. Soy también aficionado a los poemas cortos o de extensión media. Manías, supongo. No sé. Esto de la separación es cierto, pero fíjate que Borges escribía sonetos sin separar cuartetos y tercetos. Yo, depende del poema, las separo o no. En este caso, preferí editarlo así. Pero tienes toda la razón, amigo.
Un fuerte abrazo, poeta.
 
Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

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Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

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Al oírlas reverdecen,

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Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.



Muy hermoso tu romance, Luis Adolfo, un bello y triste homenaje a nuestro admirado Lorca, Me ha gustado mucho, felicidades.
Un abrazo, Poeta,
Con afecto
Isabel
 
Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
Parece que fuera el mismo " niño- ave" el que hablara.
Me ha emocionado.
Gracias Luis Adolfo.
Jazmín
 
Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

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Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

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Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
No sé si antes lo comenté, me extrañaría haber tenido palabras.
Jazmín
 
No sé si antes lo comenté, me extrañaría haber tenido palabras.
Jazmín

Gracias Jazmín, sí comentaste. Eres muy amable. Un abrazo.


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luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

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Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

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Al oírlas reverdecen,

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Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
que original concepto nos dejas, siempre es grato leerte
 
Un gusto recorrer tus versos, Luis. Saludos.

Federico del espanto,

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Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

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Federico del espanto,

luz de los negros espejos,

la luna te está mirando,

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Sabedora de tu muerte,

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al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.



Hola Poeta, siempre supiste encontrar el alma de la poesía en los poemas, En este me encanta que hayas recogido el alma de Lorca, su alma de infancia, que a mi también me es tan afín, gracias por este sabor que dejas, este aroma lorquiano a laurel , romero y retama...y esos versos finales, que susurran como una nana

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.

Un abrazo con mi felicitación, Poeta.
Isabel
 
Hola Poeta, siempre supiste encontrar el alma de la poesía en los poemas, En este me encanta que hayas recogido el alma de Lorca, su alma de infancia, que a mi también me es tan afín, gracias por este sabor que dejas, este aroma lorquiano a laurel , romero y retama...y esos versos finales, que susurran como una nana

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.

Un abrazo con mi felicitación, Poeta.
Isabel

Querida Isabel, muchas gracias. En verdad quise darle ese ambiente de nana que comentas. Me hace muy feliz, saber que ha sido de tu gusto mi poema. Un abrazo con mi afecto y Felices Fiestas
 
Federico del espanto,

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la luna te está mirando,

ángel caído y eterno.

Sabedora de tu muerte,

su voz muda se desgarra;

do re mi fa sol la si,

al viento las notas lanzas.

Al oírlas reverdecen,

laurel, romero y retama.

Duerme, duerme, “niño – ave”,

que vela la luna blanca.
Me suena, la dedicatoria, a un niño granadino.
Feliz año y muy bueno tu romance, parco en versos y grande en contenido. Se parece a una canción de cuna.
Castro.
 

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