Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me llamó la cumbia y el carnaval
por lo oídos de la sangre costeña que me recorre.
Me dijo que bailara y bailara
aunque nunca en mi vida le hubiese oído.
Que moviera mis caderas al son del tambor,
a la vibración del calor que el suelo produce en mi Costa Caribe.
De ese sol poderoso que refulge en las calles a veces sin pavimento.
Del sabor y el son, y los disfraces que me hacen ser quien soy y de donde vengo.
Me llamó el carnaval
en el desfile de comparsas,
en el ron que nunca me bebí
y en el jugo de corozo rojo azucarado mío
que disfruté autóctono de la fecha.
Me dijo que fuera Reina de la salida
y princesa en la entrada.
Que llenara de vida la vida
en el movimiento de las caderas
al margen de las velas
que sostuvieron mis manos al danzar de la noche .
Me llamó mi traje de colores de bandera
y sordentía de palabras mías que no termina
pues mi sonrisa le ganó al silencio
y a mis limites imposibles
de bailar la música
que siempre ha sido mía.
por lo oídos de la sangre costeña que me recorre.
Me dijo que bailara y bailara
aunque nunca en mi vida le hubiese oído.
Que moviera mis caderas al son del tambor,
a la vibración del calor que el suelo produce en mi Costa Caribe.
De ese sol poderoso que refulge en las calles a veces sin pavimento.
Del sabor y el son, y los disfraces que me hacen ser quien soy y de donde vengo.
Me llamó el carnaval
en el desfile de comparsas,
en el ron que nunca me bebí
y en el jugo de corozo rojo azucarado mío
que disfruté autóctono de la fecha.
Me dijo que fuera Reina de la salida
y princesa en la entrada.
Que llenara de vida la vida
en el movimiento de las caderas
al margen de las velas
que sostuvieron mis manos al danzar de la noche .
Me llamó mi traje de colores de bandera
y sordentía de palabras mías que no termina
pues mi sonrisa le ganó al silencio
y a mis limites imposibles
de bailar la música
que siempre ha sido mía.
Última edición: