• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)
  • Herramienta Métrica Española analiza tus versos: sílabas, sinalefas, rimas, formas poéticas. Probar →

Yermo

lesmo

Poeta veterano en el portal
Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

A ver si de una vez descanso y duermo
y empleo en el asunto algunas horas;
jamás quisiera ver cómo te azoras
sufriendo, al par de mí, con este muermo.

Mas ahora suplico que me mires,
que no quisiera ver, cuando suspires,
el signo de que olvidas que yo existo.

Que tengo a flor de piel el sufrimiento,
sintiéndome la causa en tu tormento:
¡y eso sí que ya no lo resisto!
 
Última edición:
Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

A ver si de una vez descanso y duermo
y empleo en el asunto algunas horas;
jamás quisiera ver cómo te azoras
sufriendo, al par de mí, con este muermo.

Mas ahora suplico que me mires,
que no quisiera ver, cuando suspires,
el signo de que olvidas que yo existo.

Que tengo a flor de piel el sufrimiento,
sintiéndome la causa en tu tormento:
¡y eso sí que ya no lo resisto!
Ayyy mi querido Salva, vehemencia y ruego, súplica ante el dolor, ante esa pena tan duradera que se resiste a irse y que te acompañará irremediablemente hasta olvidar ese ser sano que aún late dentro de ti y cuya fortaleza se va diluyendo a la par del transcurso de tus horas... ayyy qué súplica tan tremendamente profunda, sale de las mismas entrañas al igual que los suspiros... Ayyy que florezca en tu piel la savia de la vida alejando el sufrimiento de ti, que así sea mi entrañable y querido Salva, Dios lo quiera amigo de mi alma. Millones de besos llenos de inmenso cariño y de inmensa admiración......muáááááááackssssss... TQM.
 
Ayyy mi querido Salva, vehemencia y ruego, súplica ante el dolor, ante esa pena tan duradera que se resiste a irse y que te acompañará irremediablemente hasta olvidar ese ser sano que aún late dentro de ti y cuya fortaleza se va diluyendo a la par del transcurso de tus horas... ayyy qué súplica tan tremendamente profunda, sale de las mismas entrañas al igual que los suspiros... Ayyy que florezca en tu piel la savia de la vida alejando el sufrimiento de ti, que así sea mi entrañable y querido Salva, Dios lo quiera amigo de mi alma. Millones de besos llenos de inmenso cariño y de inmensa admiración......muáááááááackssssss... TQM.
Querida Isabel, mil gracias por inaugurar en comentarios estas letras mías. Fíjate que mientras lo escribía no pensaba en nadie en concreto como interlocutor pero sí que los tiene empezando por mí mismo, el yo sano, para continuar con aquellos que me rodean, supuestamente sanos o también pensando en Aquel que nos trasciende. Bueno dejemos que sean las compañeras y compañeros quienes completen con sus lecturas el significado. Tú me das unas pistas muy interesantes. Aparte de tu cariño de siempre.
Con todo cariño, siempre tuyo,
Salva.
 
Una obra con mucha contundencia y certeza en el manejo del tema. Esa súplica le da mucha vibración
a tus letras. Un saludo cordial.
Muy agradecido, querido compañero, por acercarte a esta letras mías y dejar tu reflexiva impronta. También mil gracias por acercarte tanto a la exacta compresión de lo que quise expresar.
Con todos mis afectos, un saludo muy cordial.
Salvador.
 
Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

Me han gustado mucho las rimas usadas en los cuartetos, este en especial y el primer terceto me parecen excelentes.

Un abrazo, Salva.
Sergio.
 
Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

A ver si de una vez descanso y duermo
y empleo en el asunto algunas horas;
jamás quisiera ver cómo te azoras
sufriendo, al par de mí, con este muermo.

Mas ahora suplico que me mires,
que no quisiera ver, cuando suspires,
el signo de que olvidas que yo existo.

Que tengo a flor de piel el sufrimiento,
sintiéndome la causa en tu tormento:
¡y eso sí que ya no lo resisto!

Excelente soneto, amigo Salva, enmarcando un poema en el que el dolor se apodera del protagonismo para dirigirse a la amada pidiendo ayuda y consuelo al tiempo que disculpas por ocasionarle tantas molestias.

signature_1_zpsfy6pmut9.gif
 
Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

A ver si de una vez descanso y duermo
y empleo en el asunto algunas horas;
jamás quisiera ver cómo te azoras
sufriendo, al par de mí, con este muermo.

Mas ahora suplico que me mires,
que no quisiera ver, cuando suspires,
el signo de que olvidas que yo existo.

Que tengo a flor de piel el sufrimiento,
sintiéndome la causa en tu tormento:
¡y eso sí que ya no lo resisto!

Hola salvador, no has contestado mi anterior comentario, veo que sigues con el dolor a cuesta. Y precisamente hoy a pesar de mi filosofía de vida, estoy ahogándome en tristezas. Un abrazo fuerte solo puedo dejarte.
 
Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

A ver si de una vez descanso y duermo
y empleo en el asunto algunas horas;
jamás quisiera ver cómo te azoras
sufriendo, al par de mí, con este muermo.

Mas ahora suplico que me mires,
que no quisiera ver, cuando suspires,
el signo de que olvidas que yo existo.

Que tengo a flor de piel el sufrimiento,
sintiéndome la causa en tu tormento:
¡y eso sí que ya no lo resisto!
Vehemente súplica a la amada , creciente intensidad en el ruego, confesión de culpabilidad. Y un rendido cierre exclamativo
¡y eso sí que ya no lo resisto!.
¿Qué más se puede pedir?
Las excelentes formas de un soneto.
Saludos.
Jazmín
 
Excelente soneto, amigo Salva, enmarcando un poema en el que el dolor se apodera del protagonismo para dirigirse a la amada pidiendo ayuda y consuelo al tiempo que disculpas por ocasionarle tantas molestias.

signature_1_zpsfy6pmut9.gif
Muchas gracias, querido maestro, por este acudir y dejar tu certero comentario en mis letras. Efectivamente tiene esa interlocutora pero también podría igualmente hablarle así a mi yo sano, a otros que me rodean o incluso al Padre que al veces se muestra tan silencioso.
Mil y mil gracias, de nuevo.
Con un abrazo fraterno.
Salva.
 
Hola salvador, no has contestado mi anterior comentario, veo que sigues con el dolor a cuesta. Y precisamente hoy a pesar de mi filosofía de vida, estoy ahogándome en tristezas. Un abrazo fuerte solo puedo dejarte.
Siento eso que dices de tu mal día. Pensaba te había contestado a todos tus comentarios, me debo haber despistado. Lo buscaré pero si tú me lo indicaras iría con más certeza. No quiero que nada que me digas quede sin responder y con una descortesía.
Mil gracias por asomarte a mi espacio y dejar tu amable huella.
Con un fraterno abrazo.
Salvador.
 
Vehemente súplica a la amada , creciente intensidad en el ruego, confesión de culpabilidad. Y un rendido cierre exclamativo
¡y eso sí que ya no lo resisto!.
¿Qué más se puede pedir?
Las excelentes formas de un soneto.
Saludos.
Jazmín
Muchas gracias, estimada Jazmín, por este comentario amable. Mil gracias por resaltar ese verso de cierre. Celebro hayas encontrado mi soneto aceptable a tus gustos.
Afectuosamente.
Un saludo muy cordial.
Salvador.
 
Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

A ver si de una vez descanso y duermo
y empleo en el asunto algunas horas;
jamás quisiera ver cómo te azoras
sufriendo, al par de mí, con este muermo.

Mas ahora suplico que me mires,
que no quisiera ver, cuando suspires,
el signo de que olvidas que yo existo.

Que tengo a flor de piel el sufrimiento,
sintiéndome la causa en tu tormento:
¡y eso sí que ya no lo resisto!
Bellísimo, Salvador. Mientras lo leía, y antes de ver los comentarios, pensé que era una súplica al cielo, algo así como “ya no esperes más, que sea ahora” , pero como bien dices, la interpretación puede ser muy variada y eso es lo que engrandece y magnifica a este estupendo poema.
Me encantó.
Un fortísimo abrazo.
 
Bellísimo, Salvador. Mientras lo leía, y antes de ver los comentarios, pensé que era una súplica al cielo, algo así como “ya no esperes más, que sea ahora” , pero como bien dices, la interpretación puede ser muy variada y eso es lo que engrandece y magnifica a este estupendo poema.
Me encantó.
Un fortísimo abrazo.
Mil gracias, mi querido Ángel por este detenimiento con el que has pasado por mis letras y esta generosa huella. Celebro te hayan resultado satisfactorios también los comentarios, no ibas en absoluto descaminado en tu lectura.
Un abrazo con todo afecto.
Salvador.
 
Has hecho un excelente soneto que puede tener esa doble interpretación que me ha parecido ver en alguna de tus respuestas; una podría se el reproche a alguien próximo al que suplicas más atención; la otra (que casi me gusta más) podría ser como una especie de diálogo interno (mejor monólogo) con un alterego con el que luchas para que acepte una situación dolorosa.

Me ha gustado, Salva.
Un abrazo.

Apiádate de mí que estoy enfermo
que ya no sé del límite en que moras,
que me hago dueño y robo tus auroras
y hurtándote las luces sigo yermo.

A ver si de una vez descanso y duermo
y empleo en el asunto algunas horas;
jamás quisiera ver cómo te azoras
sufriendo, al par de mí, con este muermo.

Mas ahora suplico que me mires,
que no quisiera ver, cuando suspires,
el signo de que olvidas que yo existo.

Que tengo a flor de piel el sufrimiento,
sintiéndome la causa en tu tormento:
¡y eso sí que ya no lo resisto!
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba