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La traición del espejo

penabad57

Poeta veterano en el portal
Ya no estoy en la raíz del espejo,
paradas del instante a contraluz,
el amarillo de las velas desvaídas,
un rostro de incendios y nieve.

El que me mira es un haz de sol,
una máscara que ejecuta el paso del camuflaje
mientras acude el vacío a su hospicio de níquel y plata.

Se enfrenta el hoy del azogue a una imagen de infancia,
el niño que huye de sí
al ver la amenaza del ser
que no quiere ser.

Otros muchos que he sido
vomitan su piel en las esquirlas del cristal
y los reflejos diurnos.

Ahora la vejez escribe en el mercurio
la historia de una derrota anunciada;
pero no me alejo de mí,
me acostumbro a la luna insufrible de la verdad,
la que pasa como un fulgor y me invita al futuro,
a la noche, al éxtasis,
al recuerdo de la última vez en que desnudos
nos contemplamos.
 
Última edición:
Ya no estoy en la raíz del espejo, paradas del instante
a contraluz, un amarillo de velas camufladas, un rostro
de incendios y nieve. El que está ahí es un rayo de luz,
una sombra que ejecuta el paso del camuflaje mientras acude
el vacío a su hospicio de níquel y plata. Se enfrenta el hoy
del azogue al recuerdo de la infancia, el niño que huye de sí
al ver la amenaza del ser que no cree ser. Otros muchos
que he sido vomitan su piel en las esquirlas del cristal
y los reflejos diurnos. Ahora la vejez escribe en las glándulas
la historia de una derrota anunciada; pero no me alejo de mí,
me acostumbro a la luna insufrible de la verdad, la que pasa
como un fulgor y me invita al futuro, a la noche, al éxtasis,
a la última vez en que desnudos nos contemplamos.
Lo que más irrita del espejo es su franqueza. Saludos cordiales, penabad.
 
Ya no estoy en la raíz del espejo, paradas del instante
a contraluz, un amarillo de velas camufladas, un rostro
de incendios y nieve. El que está ahí es un rayo de luz,
una sombra que ejecuta el paso del camuflaje mientras acude
el vacío a su hospicio de níquel y plata. Se enfrenta el hoy
del azogue al recuerdo de la infancia, el niño que huye de sí
al ver la amenaza del ser que no cree ser. Otros muchos
que he sido vomitan su piel en las esquirlas del cristal
y los reflejos diurnos. Ahora la vejez escribe en las glándulas
la historia de una derrota anunciada; pero no me alejo de mí,
me acostumbro a la luna insufrible de la verdad, la que pasa
como un fulgor y me invita al futuro, a la noche, al éxtasis,
a la última vez en que desnudos nos contemplamos.
El sólo te habla bajito, eso sí no deja nada suelto..Demasiado sincero...
Gusto en leerte penabad
Un abrazo
Canelia
 
Buenas pinceladas.

El Mercurio buscará al León Verde cuando y como pueda.
La vejez no fue inconveniente para Fausto... y no lo será para quien busque seguir los pasos de "El misterio de las Catedrales" y reproducir el homúnculo al estilo Wagner.

Gracias por compartirlas

Saludos.
Gracias, César, por tu lectura y amables palabras. Un saludo cordial.
 

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