Mickey_Mouse
Poeta adicto al portal
¡Qué descansada vida
la que huye del mundanal ruido...
Fray Luis de León
la que huye del mundanal ruido...
Fray Luis de León
I
En mi manso retiro
de sencilla quietud y estancia breve
donde elongo un suspiro
entre la brisa leve
voy tras la luna allá donde me lleve.
II
Como dama de noche
me seduce su túnica de seda
y su ecléctico broche
como fría moneda
cuando me guía por la astral vereda.
III
¡Cuán sublime sustento
el vivir apartado de este mundo
y en los brazos del viento
alcanzar el profundo
reposo que palpita en un segundo!
IV
¡Qué colmado deleite
seguir la dulce senda en cada verso
como balsa de aceite
del sereno universo
alejado del hombre y lo perverso!
V
No a la farsa mundana
de los necios que rigen el estado
y con lengua profana
hacia el pueblo engañado
prometen las riquezas del dorado.
VI
Digo no a la mentira
que pregona con ínfula agorera
y a la estridente lira
que tañe lisonjera
y el oído del lego la venera.
VII
Pues marcharé sin gozo
si persigo los bienes materiales
que luego van al pozo
por culpa de los males
que padecen los fieros animales.
VIII
La paz quiero conmigo
negando la razón que causa el duelo
y en soledad prodigo
ahíto de consuelo
sin trabas que se crucen en mi anhelo.
IX
En un rincón del alma
labrado como orfebre por mi mano
y luminosa calma
de buen samaritano
hice crecer el árbol más humano.
X
Y luego majestuoso
las hojas derramaron hermosura
de su tallo frondoso
de verde galanura
para cubrir con brotes la natura.
XI
Se encendió mi divisa
con las vetas que baña un sol de oro
desde su alta cornisa
y el preciso decoro
con que se lima un místico tesoro.
XII
Otea un gavilán
un marco incomparable de belleza
con celo de guardián
que agita su cabeza
para alcanzar el cielo con destreza.
XIII
Percibo tal contento
que invade el corazón acrisolado
y el animoso viento
que me unge con cuidado
que ni la muerte siento en el costado.
XIV
¡Oh, paraíso mío!
¡Oh, milagro que nace de la piedra!
¡Oh cristalino río
que por los cauces medra
entre el veneno oculto de la hiedra!
XV
Por este sueño muero
de verme en plenitud ante la vida
donde nada requiero
y todo me convida
ajeno al tiempo y la mortal herida.
XVI
El ruido me enajena.
Atrás dejé los templos de la fama
y la amarga condena
que al pecho se encarama
cuando el soberbio lanza su proclama.
XVII
La luz venció a mi juicio
y liberó mis torpes ataduras
en un mundo de vicio
y razones oscuras
donde prima la trama y las conjuras.
XVIII
Me basta con mi mesa
en humilde madera trabajada
donde el sabio profesa
en la noche estrellada
el placer de una vida retirada.
XIX
Me basta este sosiego
donde los goces del silencio entono
y devoto me entrego
como tierra de abono
al divino solaz del abandono.
XX
En mi celda discreta
por el plectro del ángel bendecido
y el laurel del poeta
de templado sentido
dejaré con mi canto el bien cumplido.
Mouse
En mi manso retiro
de sencilla quietud y estancia breve
donde elongo un suspiro
entre la brisa leve
voy tras la luna allá donde me lleve.
II
Como dama de noche
me seduce su túnica de seda
y su ecléctico broche
como fría moneda
cuando me guía por la astral vereda.
III
¡Cuán sublime sustento
el vivir apartado de este mundo
y en los brazos del viento
alcanzar el profundo
reposo que palpita en un segundo!
IV
¡Qué colmado deleite
seguir la dulce senda en cada verso
como balsa de aceite
del sereno universo
alejado del hombre y lo perverso!
V
No a la farsa mundana
de los necios que rigen el estado
y con lengua profana
hacia el pueblo engañado
prometen las riquezas del dorado.
VI
Digo no a la mentira
que pregona con ínfula agorera
y a la estridente lira
que tañe lisonjera
y el oído del lego la venera.
VII
Pues marcharé sin gozo
si persigo los bienes materiales
que luego van al pozo
por culpa de los males
que padecen los fieros animales.
VIII
La paz quiero conmigo
negando la razón que causa el duelo
y en soledad prodigo
ahíto de consuelo
sin trabas que se crucen en mi anhelo.
IX
En un rincón del alma
labrado como orfebre por mi mano
y luminosa calma
de buen samaritano
hice crecer el árbol más humano.
X
Y luego majestuoso
las hojas derramaron hermosura
de su tallo frondoso
de verde galanura
para cubrir con brotes la natura.
XI
Se encendió mi divisa
con las vetas que baña un sol de oro
desde su alta cornisa
y el preciso decoro
con que se lima un místico tesoro.
XII
Otea un gavilán
un marco incomparable de belleza
con celo de guardián
que agita su cabeza
para alcanzar el cielo con destreza.
XIII
Percibo tal contento
que invade el corazón acrisolado
y el animoso viento
que me unge con cuidado
que ni la muerte siento en el costado.
XIV
¡Oh, paraíso mío!
¡Oh, milagro que nace de la piedra!
¡Oh cristalino río
que por los cauces medra
entre el veneno oculto de la hiedra!
XV
Por este sueño muero
de verme en plenitud ante la vida
donde nada requiero
y todo me convida
ajeno al tiempo y la mortal herida.
XVI
El ruido me enajena.
Atrás dejé los templos de la fama
y la amarga condena
que al pecho se encarama
cuando el soberbio lanza su proclama.
XVII
La luz venció a mi juicio
y liberó mis torpes ataduras
en un mundo de vicio
y razones oscuras
donde prima la trama y las conjuras.
XVIII
Me basta con mi mesa
en humilde madera trabajada
donde el sabio profesa
en la noche estrellada
el placer de una vida retirada.
XIX
Me basta este sosiego
donde los goces del silencio entono
y devoto me entrego
como tierra de abono
al divino solaz del abandono.
XX
En mi celda discreta
por el plectro del ángel bendecido
y el laurel del poeta
de templado sentido
dejaré con mi canto el bien cumplido.
Mouse
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