Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vi a mi Fito que tristemente me miraba,
me abrí paso entre la gente
para ver que le pasaba.
Quería ver a su papi, me dijo mientras lloraba,
él a igual que yo, también de ti hoy se acordaba.
Lo acuné contra mi pecho,
mientras al oido le hablaba
le dije que a su lado,
tú siempre te encontrabas.
Levante mis ojos al cielo
y de pronto quedé atrapada,
bajo el hechizo de tu mirada.
¡¡ Estabas igual !! no has cambiado nada.
Sonreías, mientras a él te acercabas.
De pronto, tus brazos lo levantaban,
palabras de amor al oido le hablabas
y así sus temores de niño calmabas.
Lo veías con tanto amor,
sé, que se adoraban.
El cariño y admiración que ambos se profesaban,
podía palparse en el aire,
mientras padre e hijo se abrazaban.
Mi pecho de emoción se llenaba,
mientras secaba una lágrima
que por mi mejilla rodaba.
Desperté de golpe, temerosa y asustada.
Esto es algo nuevo, nunca antes me pasaba.
No pude evitar llorar. Y lloré desconsolada.
No solo porque te extraño,
y porque sigo de ti enamorada.
Si no, también por nuestros hijos
por lo mucho que te aman...
Y porque sin ti me he quedado...
Muy triste y desamparada.
me abrí paso entre la gente
para ver que le pasaba.
Quería ver a su papi, me dijo mientras lloraba,
él a igual que yo, también de ti hoy se acordaba.
Lo acuné contra mi pecho,
mientras al oido le hablaba
le dije que a su lado,
tú siempre te encontrabas.
Levante mis ojos al cielo
y de pronto quedé atrapada,
bajo el hechizo de tu mirada.
¡¡ Estabas igual !! no has cambiado nada.
Sonreías, mientras a él te acercabas.
De pronto, tus brazos lo levantaban,
palabras de amor al oido le hablabas
y así sus temores de niño calmabas.
Lo veías con tanto amor,
sé, que se adoraban.
El cariño y admiración que ambos se profesaban,
podía palparse en el aire,
mientras padre e hijo se abrazaban.
Mi pecho de emoción se llenaba,
mientras secaba una lágrima
que por mi mejilla rodaba.
Desperté de golpe, temerosa y asustada.
Esto es algo nuevo, nunca antes me pasaba.
No pude evitar llorar. Y lloré desconsolada.
No solo porque te extraño,
y porque sigo de ti enamorada.
Si no, también por nuestros hijos
por lo mucho que te aman...
Y porque sin ti me he quedado...
Muy triste y desamparada.