Doblezero
Poeta adicto al portal
Hay mucha gente que escribe clásica y verso libre, mucha gente que solo escribe verso libre y aprecia el arte de la clásica, mucha gente que solo escribe clásica y aprecia el arte del verso libre. No conozco a nadie que solo escriba clásica y desprecie todo el verso libre, pero sí conozco a unos pocos que solo escriben libre y desprecian a toda la poesía clásica, además les gusta ir promulgando el desprecio por doquier.
Pues ya que les gusta dar estopa…, ¡va por ustedes!:
Pues ya que les gusta dar estopa…, ¡va por ustedes!:
Versolibristas de otro costal
Al ver la arquitectura redonda del soneto
se les inunda el diente de hiena y de babosa.
Qué importa lo que cuente por su fino esqueleto
si solo al caos veneran harto de mala prosa.
El “yo quiero y no puedo” lo ocultan en la ofensa,
“lo armónico es antiguo”, “lo anárquico epicentro
de lo que está de moda”, pues es la recompensa
de aquellos que al cristal jamás lo ven por dentro.
Su verso es una riña lingüística de alambres,
un torniquete al verbo vacío de emociones.
Patrañas teatrales, tropeles de calambres,
un zipizape al metro de un as sin corazones.
Rebuscan en los foros de pauta y pentagrama,
y si hallan las palabras: “pupila” o “arcoíris”,
acusan, endiosados, de cursi en la soflama
mientras su castellano parece el de los guiris.
No crean que les hablo de todo verso libre,
hablo solo de aquellos que no conocen otra
que amontonar esputos sin fondo, sin calibre,
y una pseudo-metáfora solo por pura potra.
Con jerga callejera de diazepam y asfalto,
de moscas, gatillazos, de lo “dos punto cero”
se creen habilitados para ese fin tan alto
como es ser al poeta loable consejero.
Y pienso: ¡manda huevos!, que sin haberse dado
jamás a algún romance, ni a octava, ni a soneto
me anuncien, tapizados de oráculo y jurado,
que no sabrán de Lorca los ojos de mi nieto.
Presentan en su carta maniáticos sermones,
empalagosos lemas sin música ni “soul”,
eslóganes bombilla, consignas, instrucciones…
¡meteos las lecciones al fondo del “asshole”!.
Asoman sus gaznates por cualquier avenida
y escriben: “veo monstruos gruñendo por la acera;
el alquitrán segrega sudores de suicida…”,
retales telegráficos de arcadas de tijera.
Son puntos de sutura, candados, soldadura
lo que mantiene unida su insulsa verborrea.
Laguna tras laguna, sin fuego ni aventura,
sin magia ni violines, no es más que una diarrea.
Mi verso es tan fecundo como un galán de mundo,
un cantaor canalla de jeta irresistible.
Sepáis, mis iracundos, y voy a ser rotundo:
¡para este alejandrino solo sois combustible!.
Autor: Doblezero
Al ver la arquitectura redonda del soneto
se les inunda el diente de hiena y de babosa.
Qué importa lo que cuente por su fino esqueleto
si solo al caos veneran harto de mala prosa.
El “yo quiero y no puedo” lo ocultan en la ofensa,
“lo armónico es antiguo”, “lo anárquico epicentro
de lo que está de moda”, pues es la recompensa
de aquellos que al cristal jamás lo ven por dentro.
Su verso es una riña lingüística de alambres,
un torniquete al verbo vacío de emociones.
Patrañas teatrales, tropeles de calambres,
un zipizape al metro de un as sin corazones.
Rebuscan en los foros de pauta y pentagrama,
y si hallan las palabras: “pupila” o “arcoíris”,
acusan, endiosados, de cursi en la soflama
mientras su castellano parece el de los guiris.
No crean que les hablo de todo verso libre,
hablo solo de aquellos que no conocen otra
que amontonar esputos sin fondo, sin calibre,
y una pseudo-metáfora solo por pura potra.
Con jerga callejera de diazepam y asfalto,
de moscas, gatillazos, de lo “dos punto cero”
se creen habilitados para ese fin tan alto
como es ser al poeta loable consejero.
Y pienso: ¡manda huevos!, que sin haberse dado
jamás a algún romance, ni a octava, ni a soneto
me anuncien, tapizados de oráculo y jurado,
que no sabrán de Lorca los ojos de mi nieto.
Presentan en su carta maniáticos sermones,
empalagosos lemas sin música ni “soul”,
eslóganes bombilla, consignas, instrucciones…
¡meteos las lecciones al fondo del “asshole”!.
Asoman sus gaznates por cualquier avenida
y escriben: “veo monstruos gruñendo por la acera;
el alquitrán segrega sudores de suicida…”,
retales telegráficos de arcadas de tijera.
Son puntos de sutura, candados, soldadura
lo que mantiene unida su insulsa verborrea.
Laguna tras laguna, sin fuego ni aventura,
sin magia ni violines, no es más que una diarrea.
Mi verso es tan fecundo como un galán de mundo,
un cantaor canalla de jeta irresistible.
Sepáis, mis iracundos, y voy a ser rotundo:
¡para este alejandrino solo sois combustible!.
Autor: Doblezero
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